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El cabecilla de la red estaba siendo buscado por las autoridades italianas. Foto: Guardia Civil.

En dos años la organización se hizo con 700.000 euros en oro. Foto: Guardia Civil.
Cinco hombres, tres italianos y dos ecuatorianos, han sido detenidos en Maliaño dentro de la operación 'Raffaele', desarrollada por la Guardia Civil en Cantabria y el Arma de Carabinieri italiana.
En el registro realizado en una vivienda de Muriedas, se han incautado joyas, documentación con muestrarios de joyas, ropa utilizada en los robos, pasamontañas, documentación manipulada, cuatro vehículos y una motocicleta.
Se calcula que la organización, en menos de dos años, se hiciera con más de 700.000 euros en oro, piezas de alta joyería y dinero, en los robos cometidos.
La operación Raffaele se inició en febrero a raíz de dos robos perpetrados sobre representantes de joyería en Hoznayo e Islares y un intento de robo de un reloj de oro en Guecho (Vizcaya), por lo que la Guardia Civil estableció un dispositivo de vigilancia y control en torno a un grupo de personas que podrían ser los autores del hecho.
Por tal motivo, la Guardia Civil procedió a la detención, el pasado 28 de junio, de V.L., O.I. y S.G., naturales de Italia, así como de R.M.A.R. y K.M.A.R., de Ecuador.
El cabecilla de la red estaba siendo buscado por las autoridades italianas como presunto autor de pertenencia a una banda de atracadores de la provincia de Salerno (Italia).
Modus operandi
La organización era muy cuidadosa, extremaba las medidas de seguridad y vigilaba los movimientos de los representantes de joyería. Posteriormente, intimidaban a sus víctimas con armas de fuego para arrebatarles los muestrarios de joyas que llevaban en ese momento.
A continuación, se daban a la fuga en una motocicleta hasta otro lugar donde un vehículo les esperaba para recoger el maletín con el muestrario y así no levantar sospechas.
Tras la detención de los integrantes de la organización se han podido esclarecer tres robos con violencia cometidos en Santander, Hoznayo e Islares (Cantabria), así como otros dos en Bilbao y Guecho (Vizcaya), aunque no se descarta que hayan cometido más en otros puntos de la geografía nacional.