Ángel Quintana, durante una de las protestas de La Pereda. Foto: Sane.
Media España hubiera deseado que en la historia de Ángel Quintana y Paquita triunfara el amor. Pero no. El Gobierno regional ha ganado la batalla. El conocido a nivel nacional como el ‘amotinado’ por amor de La Pereda se ha rendido y accederá a que su futuro hogar esté en Laredo, donde el Ejecutivo le asignó una plaza, y no en Cueto, donde él quería para cuidar de su compañera enferma.
«No hay nada que hacer, no voy a revolver más», aseguró ayer el hombre de 76 años después de ponerse en contacto personalmente con la Consejería de Sanidad. «Al fin y al cabo es la que manda y ya me han dejado claro que según mi puntuación me corresponde una plaza en Laredo», asumía convencido de que la resistencia que ha mantenido desde hace mes y medio es en vano. Al menos si quiere conservar una plaza en una residencia de la región dentro del sistema de Servicios Sociales.
Ángel será trasladado entre esta semana y la que viene y, según afirma, Sanidad ya le ha comunicado que será así. El día y la hora siguen siendo una incógnita, por lo que Ángel ya está pensando en hacer las maletas. «Paquita estaba ayer (por el lunes) mal. Muy mal. No sé qué pasará con ella, pero me da mucha pena», decía Ángel.
Aunque después de haberse amotinado para evitar su traslado a Laredo y haber hablado hasta con Ana Rosa Quintana para su programa de televisión entonando un ‘no me moverán’, Ángel parece estar digiriendo ya la separación de su compañera. Tiene al menos la esperanza de que dentro de un año pueda solicitar destino en Santander, en una residencia que está ahora en construcción. «Me han dicho que puedo ir allí una vez cumpla el plazo, pero ya se verá. Si Paquita me sigue esperando lo solicitaré, pero si no es así y allí me encuentro a gusto, me quedaré en Laredo».
La historia del ‘amotinado’ por amor de la Pereda ha dado la vuelta a España por su trasfondo humano. Más bien, por el calado emocional que ha tenido para muchos el drama de un hombre –y se dice pronto– a sus 76. Sin embargo, él es tan sólo uno de los 94 usuarios que fue obligado a trasladarse a otros centros de la región después de que el Ejecutivo cántabro decidiera echar el cerrojo al edificio de atención a la dependencia de Valdenoja –que primero lo fue de ocio para la tercera edad–, por no cumplir con los requisitos de seguridad exigidos. Servicios Sociales reconoció ayer que se trata de un proceso «complejo» pero que está discurriendo «conforme lo previsto».
Trabajadores
Los empleados también han tenido lo suyo ya que tras semanas de confrontación, denuncias públicas y movilizaciones, la Consejería de Servicios Sociales anunció el despido de 62 trabajadores de La Pereda y del centro de día de Castro Urdiales en base al acuerdo alcanzado con la junta de personal y el comité de empresa. El resto de empleados serán reubicados en otros centros de la región cuando se apruebe el Decreto que fija la nueva estructura orgánica y relación de puestos de trabajo del Instituto Cántabro de Servicios Sociales (Icass), que está pendiente de informe jurídico y aprobación por el Consejo de Gobierno.