La joven A. Z. se encuentra en estado de coma ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital de Cruces y con muy pocas posibilidades de salir adelante desde que, el pasado viernes, sufriera una parada cardiorrespiratoria mientras participaba en un cursillo de buceo en el puerto de Castro. Su familia, que está "destrozada", quiere saber qué es lo que ocurrió bajo el agua para que esta "joven sana y deportista" fuera rescatada prácticamente muerta en su primer día de inmersión. Han presentado una denuncia por negligencia en la comisaría de la Guardia Civil de Castro contra el club organizador del cursillo con el fin de que se abra una investigación que arroje algo de luz en esta tragedia.
"Queremos que se aclare qué ha pasado. No puede ser que se trunque la vida de una persona joven sólo por participar en un cursillo de buceo. Debían tener medidas de seguridad. A ella no le pasaba nada, estaba en perfecto estado de salud, hace surf, es muy inteligente y sensata", se lamentaba ayer su hermana.
El accidente ocurrió en la tarde del pasado viernes. La víctima, una joven ingeniero que reside en un barrio de Getxo (Vizcaya), buceaba junto a una monitora y varios cursillistas más en el espigón de Don Luis, frente a la playa de Brazomar de Castro, una zona muy utilizada para la enseñanza de este deporte porque no hay mucha profundidad y las aguas están en clama. Al parecer, la monitora perdió de vista a A. Z. durante unos segundos, según la versión que ofreció la propia instructora, y cuando volvió a localizarla ya estaba inconsciente. Los socorristas de la playa se lanzaron al agua para rescatar a la joven pero cuando la sacaron del mar ya estaba en parada cardiorrespiratoria.
Para entonces, dos ambulancias de la DYA se habían desplazado hasta el puerto de Castro. Los equipos médicos de urgencias le practicaron masaje cardíaco durante veinte minutos y lograron que su corazón volviera a latir. La joven fue evacuada al hospital de Cruces y desde entonces se encuentra ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos en estado de coma. "Los médicos nos han dado muy pocas esperanzas. Dicen que puede morir o quedar como un vegetal. Nos han explicado que estuvo mucho tiempo sin que le llegara oxígeno al cerebro", explica, desolado, su cuñado.
El mismo día del accidente los familiares pidieron la intervención de la Guardia Civil pero en ese momento todos los efectivos estaban dedicados al asesinato de la joven de Abanto, cuyo cadáver acababa de aparecer en una nave industrial no muy lejos de allí. Durante el fin de semana los allegados de esta vecina de Getxo hablaron con los responsables del club de buceo y trataron de aclarar lo que había ocurrido bajo el agua, pero las explicaciones no les han convencido.
"No puede ser que nos digan que dejaron de verla unos minutos y que la encontraron desmayada. Creemos que pasó mucho tiempo hasta que se dieron cuenta de que le había ocurrido algo. Era su primer día, ¿no debían vigilarla en todo momento? Estaba a ocho metros de profundidad, ¿en qué situación se encontró? Mi madre está destrozada, le preguntan qué le ha pasado a su hija y no sabe qué contestar, no tiene ni idea. Queremos que se aclare. Estaba en la flor de la vida. Es ingeniero, tiene dos carreras, un máster, se iba a trabajar a Brasil...", comentaba la hermana, que aún conserva la esperanza de que se salve.