La cuadrilla de ‘Los Quillos’, con 175 puntos, se adjudicó por segundo año consecutivo el ‘XXXIV Concurso de Marmita de Laredo’ que, desde primeras horas de la mañana, se celebró ayer sobre la superficie de la Alameda Manuel Llano. Las alrededor de 160 cuadrillas que tomaron parte en la fiesta gastronómico-marinera batieron todos los récords de participación, e, incluso, por la falta de espacio, varias agrupaciones tuvieron que instalarse sobre los terrenos de la Alameda del Bosque, próxima a la anterior. El segundo puesto fue para ‘Morru fino’ (160 puntos), en tanto que el tercer lugar fue para ‘La Caótica’ (149) . Por su parte ‘Los Farruquitos’, con 105, vencieron en el apartado del ‘guiso libre de bonito’, Trofeo-Joyería Ónix, seguidas por ‘Calandracos’ con 96, y de ‘Vicen-La Cuesta del Infierno’ con 95.
Desde primeras horas de la mañana, los participantes comenzaron con el traslado de los enseres hasta el lugar establecido, previo pago de 12 euros. Por este importe, cada cuadrilla recibió el tradicional lote de carbón, patatas, vino y refrescos. Tras la instalación de los diferentes cuarteles generales, los primeros trabajos fueron los del pelado y posterior ‘triscado’ de la patata (no cortada, para obtener un punto de almidón que luego sirve para ligar el guiso), a cargo de unos, y del troceado y preparación del bonito, a cargo de otros.
Recetas
Con la base del maridaje de la patata y del bonito, cada grupo se las ingenió para darle su particular toque y, con ello, obtener el mejor resultado. Una vez elaborado el guiso marinero se acompañaron las raciones para ser degustadas y, en consecuencia, puntuadas por un jurado de expertos. Previamente, se concelebró la misa del copatrono de la villa, San Roque, en el polideportivo Villa del Mar, y con el aporte musical de ‘Las Panchoneras’.
Un año más, la Peña Tío Simón preparó una marmita gigante que dio lugar, previo pago de un precio simbólico, a su degustación para las personas ajenas al concurso. A media tarde se dieron a conocer los premios y, casi sin descanso, llegó la merienda a base de sardinas asadas, acompañados de gambas, chuletas y, especialmente, las apetitosas y codiciadas ‘ijadas de bonito’ (ventrescas). Y tras la merienda, se inició una romería marinera que se prolongó hasta bien avanzada la noche.