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«Esta crisis es una sinfonía compleja y no veo al director necesario para interpretarla»

Fernando Argenta | Periodista ymúsico

«Esta crisis es una sinfonía compleja y no veo al director necesario para interpretarla»

Recuerda la última entrevista de el músico y periodista Fernando Argenta a EL DIARIO MONTAÑÉS, publicada el pasado 25 de agosto con motivo de su intervención en la UIMP

03.12.13 - 19:54 -
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«Esta crisis es una sinfonía compleja y no veo al director necesario para interpretarla»
Fernando Argenta, artífice del histórico ‘Clásicos Populares’. / Alberto Aja

Santander ha sonado esta semana bajo la batuta de Ataúlfo Argenta (Castro Urdiales, 1913-1958).Ycuando las voces de quienes le conocieron, en las distancias cortas y en la intimidad, se han cruzado con los homenajes musicales, la ciudad ha echado mano de su callejero para definitivamente adoptar su nombre. Su hijo sostiene que «la música es un misterio» y algo de eso, de enigma, pero sobre todo de genio, carisma y seducción discurre por la huella imperecedera del maestro. El divulgador, músico y periodista FernandoArgenta (Madrid, 1945) se debate entre mantener vivo el recuerdo del director de orquesta castreño y el temor al olvido; entre el orgullo de su recuerdo y el cansancio de explicar no sólo la excelencia del director que fue, sino lo que pudo ser y su frustración por una muerte prematura que truncó una proyección única en el sigloXX musical.

Esta semana (esta entrevista se publicó el 25 de agosto de 2013 en las páginas de EL DIARIO MONTAÑÉS) se ha asomado a la ventana de La Magdalena y ha asistido a los conciertos que el FIS ha programado con motivo del centenario del nacimiento de su padre. Presentador de radio y televisión, autor de 'Los músicos también pecan', Fernando Argenta creó escuela con programas como 'Clásicos Populares'. Una forma y un estilo de transmitir la música, su conocimiento y querencia. El hijo del director castreño, que se recupera de unos meses de enfermedad, aún siente tristeza por el hecho de que su labor quedara ajada por una decisión empresarial del ente RTVE provocando la defunción de un programa histórico. Pese a su eficaz labor comunicativa considera «imposible contar la música».

–De no haber fallecido su padre con 44 años, ¿ahora Ataúlfo Argenta ocuparía espacios ingentes en las enciclopedias?

–De haber vivido una vida normal en el tiempo,mi padre hubiese sido uno de los grandes directores de orquesta frente a los Celibidache, Giulini, Solti, Kubelik... En su momento ya lo era, era de los mejores directores de su generación.No sé si el más importante de todos ellos o el menor de esa escala, pero todos coinciden en que era muy grande.

–En torno a la figura de Argenta, ¿sigue habiendo muchos mitos y demasiados tópicos?

–Creo que no.Mi padre, por una parte, es una figuramuy cercana. Ves una fotografía de mi padre y comunica con claridad ese carisma físico tan impresionante de una persona atractiva, alta, imponente. Unos dicen eso de que su figura era como del Greco, o un actor comoGregory Peck. Eso ya transmite algo especial pero sólo con ver las fotografías parece que asoma un mito.

–¿Lloró mucho cuando tuvo que decir adiós a ‘Clásicos Populares’, después de haberlo convertido en una seña de identidad?

–No lloro, aunque creo que desahoga bastante hacerlo, pero la tristeza fue infinita. Sobre todo porque me quedaban tantas cosas pendientes, a pesar de los 32 años de ‘Clásicos populares’. Tenía todavía temas pendientes y cuerda para un buen rato. Tenía cosas que dar a la audiencia. También el placer propio, aunque eso suene a egoísta, de hacer el programa y llegar a la gente y, sin embargo, saber que inevitablemente se me quedaba truncado. Siempre me fastidiaba que amigos de la universidad, no conociesen la música clásica. Y me surgió una vocación de apostolado. Con el programa podía demostrar lo que se estaban perdiendo.

–¿Y, paradójicamente, la música sería sumejor terapia?

–Sí, desde luego. El estar activo y compartir con tanta gente la vida. Eso es algo impagable. Quien tiene esa experiencia personal es muy difícil de definir y de trasladar como emoción. Es como si vas a tomar una cena exquisita en plan solitario, pues no disfrutas ni la mitad de si la compartes con amigos. Transmitir todo lo que sientes con la música, como sucedía a través del programa, es increíble.

–¿Es posible contar la música?

–No, no se puede contar. Lo que puedes hacer es enganchar para que la música se escuche. La música no tiene por qué ser una novela. El propio Mahler que realizó un programa paralelo con su primera sinfonía, rápidamente lo retiró porque veía que la gente estaba más pendiente de lo que se indicaba a través de él que del propio sonido. La música es algo que te llega al fondo de tu sensibilidad, es algo abstracto, te llega de una manera directa sin pasar prácticamente por el cerebro.No se puede racionalizar.

–Usted que lo ha escuchado casi todo, ¿cuando pone el oído en la calle y en la sociedad qué es lo que oye?

–En realidad de todo un poco. Una marcha fúnebre porunlado, el entierro de tantas cosas que hemos logrado a travésde los años de bonanza económica y que por la crisis van a desaparecer desgraciadamente. Oigo momentos de tensión como puede ser una sinfonía de Beethoven.Pero también oigo esa música que siempre tiene el ser humano que es de esperanza y de agarrarse a un clavo ardiendo, con muchas partituras de esperanza. Es un conglomerado de cosas que bien se podría hacer con ellas una sinfonía con tiempos alegres, tristes, macabros.

–¿A quién le daría en estos momentos 'El Conciertazo'?

–'El Conciertazo' era una fórmula que funcionaba y si ahora lo volvieran a hacer, estoy convencido de que funcionaría perfectamente. Tengo más de 400 guardados en un cajón, podría sacarlos y dárselos a cualquiera antes de que se pasen de moda. En realidad se pueden repetir perfectamente unos ocho años de conciertazo.O sea que cualquiera puede ser el destinatario.

–¿Cree que hubo precipitación a la hora de cesar Clásicos y tomar determinadas decisiones?

–No exactamente. RTVE, como todas las grandes cadenas, tiene cosas buenas y cosas regulares. A lo mejor estaba y está sobredimensionada. Sobre ese punto de vista había que cambiar las cosas. Como en otros entes siempre hay que estar innovando y reponiendo. Creo que el ERE fue demasiado drástico y la transición se hizo de una manera sangrante. Jubilar a gente con 52 años que está en su plenitud profesional es un disparate.

–Para salir de esta crisis, ¿qué hace falta, mejores directores, más coros. más músicos,mejores intérpretes?

–Desde luego primero un gran director. No sé si tenemos el gran director que necesitamos para salir de la crisis, pero me temo que no. Ese que sepa interpretarla todavía no ha nacido. Es difícil, porque es una sinfonía complicada y compleja. Hay personas que tienen un carisma, que tienen algo y que están dotados. Pero ese director tan necesario es complicado que todavía salga. Es verdad que los músicos que están alrededor, hacen lo que pueden. La voluntad es buena, y no hablo en el plano nacional, sino en el global. Creo que este sistema hay que cambiarlo.Tiene unos límites y ya se han pasado.

–Ahora puede sonar a natural y lógico, ¿pero cuál fue la reacción de sus jefes cuando propuso algo tan singular como 'Clásicos populares'?

–Fue una casualidad. Me encargaron un programa de relleno.Yo hacía programas de música sudamericana, de folclore, de lo que fuera, era un apagafuegos. En ese momento me dijeron 'haz unprograma de relleno' que sirva de puente para después de las noticias de la noche en Radio 1. Había 20 minutos que no sabían qué hacer con ese intervalo. Y surgió lo de las grandes orquestas del mundo con temas de ayer y de hoy. Entonces le propuse a Enrique Franco si hacíamos la música más popular de la música clásica. Le pareció bien y así empezó todo.

–Por cierto,muchos se empeñan en pensar que clásico y popular son contradictorios...

–Parece que lo son. Pero hay que ver la cantidad de música clásica que se oye en televisión a través de los anuncios, por ejemplo. O en los politonos que tenemos en los móviles. Lo que ocurre es que la gente no sabe que eso es de Rossini o de Beethoven. A veces les digo a los niños conocéis algo de Haendel, y dicen que no. Pues el himno de laChampions es parte de su música y así cosas de Mozart o de Verdi. Siempre hay un 'chan-chan-chanchan' o un 'parapán-parapán-parapán' con el que la gente se identifica aunque no sepa su origen verdadero. La comunicación por desgracia no ha llegado hasta ese nivel.

–¿Cuántas veces se ha preguntado qué es lamúsica y cuántas respuestas diferentes ha obtenido?

–La música es un misterio. Es algo que está en la naturaleza, la cadencia de las olas, el canto de los pájaros, el murmullo de un río- Ahí está ya la música, es algo físico. El hombre ha cogido eso y lo ha hecho parte de su sensibilidad, lo ha convertido en emociones propias. La música es algo inexplicable.

–Hemos pasado de la carencia a la sobreabundancia en escasos años. ¿Considera que sobran orquestas?

–Sobran orquestas por las apariencias, porque están ahí y no pueden muchas veces hacerse visibles, actuar, estar activas. Sencillamente no hay dinero y da la sensación de que se han creado en exceso. Pero creo que en la cultura nunca sobra nada.

–¿Eso de 'política musical' es un eufemismo?

–Sí. La política y la música creo que son antagónicas. La política lo que tiene que hacer es ayudar a que la cultura brote. Si la política interviene de una manera directa en la cultura, malo.

–¿La educación musical sigue siendo la gran asignatura pendiente?

–Ya empezaba a dejar de serlo porque los conservatorios, por ejemplo, estaban llenos de chavales.Ahora sin ir más lejos la joven orquesta que hay en Cantabria (Joscan), que acaba de presentarse en el Festival, ha sido algo inesperado y maravilloso. Esa asignatura ya está ahí. Lo único es que puede resquebrajarse por falta de medios económicos dadas las circunstancias que tenemos.

–¿Diría qu eha crecido la sensibilidad musical en general del ciudadano?

–Es algo que está muy unido a la educación. Sensibilidad puedes tener pero si no te educan en la música, y eso viene desde pequeño, si no lo tienes desde la infancia va a ser mucho más difícil que aflore cuando te vas haciendo mayor.

–En estos meses marcados por una grave enfermedad, ¿la música ha sido su principal ayuda?

–No, fíjate. Mi gran ayuda han sido mis amigos y mi familia. La música puede ser un bálsamo con el que te evades. Pero lo que verdaderamente me ayuda cada día es mi familia y mis amigos que me han transmitido tanto apoyo y cariño, que me pone al borde de las lágrimas.

–Lo que pudo transmitir durante muchos años a los niños, ¿ha sido lo realmente valioso de su trayectoria vinculada a la música?

–Ha sido una parte de los años valiosos. No puedo renunciar a 'Clásicos populares', que ha sido el alma de todo mi trabajo en RTVE. Con los niñoa yo ya tenía experiencia, llevo casi 40 años dando conciertos para ellos y el resultado se reflejó en 'el Conciertazo'. Cuando me vi en un escenario dando un concierto para ellos era para mí algo insólito, algo nuevo. Pues, de repente, me di cuenta que tenía una capacidad que no conocía de transmitir, de llegar a ellos de una manera muy cercana y de hablarles en un tono respetuoso, y ellos, además, respondían de la misma manera. Derribar el prejuicio de que la música clásica es un peñazo sólo es posible en la infancia.

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