Santander, 17 ago (EFE).- El origami es algo más que el arte
japonés de plegado de papel, según el maestro Kazuki Yamane, quien
ha definido esa práctica de más de 600 años como una conjunción del
"respeto" de Japón hacia "la belleza de la naturaleza" y una forma
de regalar "envolviendo el corazón".
"Hoy hacemos un regalo pensando en su valor monetario, como los
coches y las joyas. Cuando envolvemos un regalo siguiendo el arte
del origami, envolvemos nuestro corazón en él", ha explicado el
maestro, que imparte un taller en la Universidad Internacional
Menéndez Pelayo de Santander (UIMP).
Para Kazuki Yamane, la actual expansión de este arte, que el
considera más acertado llamar origata, se debe a "una modificación e
innovación de la idea original", que se aleja de la "tradición pura"
porque pierde simbolismo.
El maestro ha explicado que la palabra origami, que emplea un
tipo de papel "respetuoso con la naturaleza y sostenible" porque se
saca de la corteza de la morera, era un tipo de pliegue que sólo
podía llevar a cabo el emperador japonés.
Anteriormente, según ha contado la artista especializada en
origami, Ana Romero, conocida como Origlam, el origami era la
"práctica de entregar papel para doblar un regalo" y también un
símbolo de "pureza y jerarquía" que pasó de las "clases más ricas a
las pobres".
Secundando la opinión del maestro, Origlam ha afirmado que, tras
la Segunda Guerra Mundial y por "un sentimiento de culpa nacional",
el arte del origami como "práctica cotidiana" está desapareciendo y
"apenas quedan rastros en la memoria colectiva".
La profesora ha querido resaltar la faceta "terapéutica, de
meditación y contemplación" del origami, que ha considerado una
especie de "yoga mental".
Y en esa línea, ha criticado que actualmente se esté confundiendo
el término con la papiroflexia y ha querido resaltar la profundidad
de este arte: "Cuando hacemos un conejo o un dinosaurio en papel no
podemos llamarlo origami porque sería una corrupción de la
práctica".
El origami se distingue de la papiroflexia porque en él se emplea
un solo papel, que sólo puede doblarse y no puede cortarse ni
pegarse, a diferencia de otras técnicas que si permiten los cortes y
el uso de pegamentos y grapas. EFE-Cantabria