Londres, 28 jun (EFE).- El Gobierno británico presentó hoy un polémico plan de reforma de la educación superior que permitiría, entre otras cosas, que empresas privadas o entidades sin ánimo de lucro patrocinaran a estudiantes universitarios al margen de las plazas oficiales ofertadas.
El secretario de Estado de Universidades, David Willetts, fue el encargado de defender ante los diputados el llamado "Libro Blanco", con el que el Gobierno somete a consulta de las partes interesadas las medidas propuestas, encaminadas a introducir más competencia en el sector universitario público y a ampliar la presencia del capital privado.
Una de las sugerencias más controvertidas es la creación de plazas destinadas a personas patrocinadas con dinero privado de empresas u otras entidades, como por ejemplo religiosas.
Esto ha sido criticado por la oposición laborista al considerar que favorecerá a los estudiantes de familias acaudaladas, que podrán "comprar" el acceso a una plaza universitaria.
Otra medida controvertida es la propuesta de crear 20.000 plazas específicamente para cursos cuyas matrículas cuesten menos de 7.500 libras anuales (unos 8.356 euros), lo que genera temor entre los laboristas de que se fuerce el abaratamiento en detrimento de la calidad.
Curiosamente, el Gobierno de coalición conservador-liberaldemócrata ha sido el responsable del encarecimiento de la educación pública, al elevar hasta 9.000 libras anuales el precio tope de las matrículas que pueden cobrar las universidades, para compensar el recorte de fondos estatales.
Como la mayoría de universidades ha anunciado que cobrará el límite permitido, es posible que esas 20.000 plazas de financiación pública tengan que ser aprovechadas por centros educativos para adultos o privados.
Además, se propone también que las universidades tengan que "pujar" para conseguir financiación estatal para ofrecer más plazas, de forma que las peor situadas según los parámetros gubernamentales podrían perderlas, con lo que se abriría la posibilidad de tener que clausurar cursos o los propios centros educativos.
Este sistema competitivo, que eliminará las cuotas actuales, se ampliará de manera que cada vez haya más plazas para alumnos con buenas notas sometidas a concurso, unas 65.000 para 2012.
Willetts dijo que el nuevo plan permitirá "abrir el sistema" y "poner el poder donde debe estar, en manos de los estudiantes".
Según el proyecto gubernamental, las universidades estarán obligadas a dar más datos al "consumidor" (el estudiante), como evaluaciones sobre los cursos y los profesores por parte de antiguos alumnos.
El presidente de la Asociación de estudiantes, Aaron Porter, criticó el plan al considerar que no aporta nada positivo.
"Hemos visto triplicado el precio de las matrículas y los estudiantes han quedado expuestos al caos potencial de las fuerzas del mercado, y aún no hay propuestas concretas sobre cómo se mejorará la calidad, la transparencia y el acceso", declaró.