Río de Janeiro, 9 dic (EFE).- Los policías del estado brasileño de Bahía deben decidir hoy en una asamblea si continúan la huelga que iniciaron hace diez días, tras haber desalojado la sede Asamblea Legislativa regional, en donde estaban atrincherados y cercados por el Ejército, dijeron hoy sus portavoces.
Los líderes y agentes de tres de las asociaciones policiales que promueven la huelga celebrarán esta tarde una asamblea para decidir si aceptan el aumento salarial ofrecido hace dos días por el gobierno regional, que en principio habían rechazado, con lo que pondrían fin a la paralización.
Esta mañana, tras la salida de los 254 agentes que desde el martes pasado estaban atrincherados en la sede legislativa en la capital del estado Salvador, las autoridades consideraron terminada la paralización, pero los policías aclararon que eso sólo se decidirá esta tarde.
Los policías esperan reunirse con algún representante oficial para saber si el gobierno del Bahía mantiene la oferta de reajuste salarial antes de definir si suspenden la paralización, dijo el diputado regional y capitán retirado Tadeu Fernandes, uno de los líderes de los huelguistas, en declaraciones a radios de Bahía.
La decisión fue adoptada luego de que los policías que estaban en la sede de la Asamblea Legislativa en el centro de Salvador, capital regional, se reunieran con sus compañeros huelguistas en la sede del Sindicato de los Trabajadores de los Bancos, a pocas calles de la edificación pública.
Los 245 policías atrincherados abandonaron esta mañana el edificio legislativo y, tras ser registrados por el Ejército, se dirigieron a otros locales en que están concentrados los huelguistas.
Los cerca de 1.000 militares que cercaban la Asamblea Legislativa desde el domingo sólo detuvieron a dos líderes de los huelguistas contra los que fueron expedidas órdenes de arresto por supuestamente ordenar actos vandálicos.
Los huelguistas decidieron desalojar la edificación precisamente después de que un tribunal rechazara un recurso de hábeas corpus en que solicitaban la libertad de los doce líderes contra los que fueron dictadas órdenes de detención, cuatro de los cuales ya están presos.
Igualmente desistieron de permanecer en el local tras la divulgación de conversaciones telefónicas grabadas legalmente y en las que su principal líder del movimiento, Marco Prsico, coordina actos vandálicos con otro policía para atemorizar a la población durante la huelga.
Pese a que varios huelguistas aceptaron el ajuste salarial propuesto hace dos días por la gobernación, los líderes rechazaron el acuerdo porque el gobernador de Bahía, Jacques Wagner, se negó a extender la amnistía a los policías que participaron en acciones de vandalismo.
La huelga, cuyo objetivo es reivindicar mejoras salariales, fue declarada ilegal por un tribunal y dejó el estado de Bahía (noreste) y en especial Salvador, a merced de la delincuencia por la falta de vigilancia policial en las calles.
Según la secretaría de Seguridad Pública, en los diez días de paralización se ha registrado en Salvador 146 homicidios, más del doble que en los diez días anteriores.
La huelga ha causado además grandes pérdidas al comercio y al turismo, ya que muchos comercios fueron saqueados en los primeros días, antes de que el Ejército enviara a unos 3.000 hombres a Bahía.
La huelga también preocupa a las autoridades no sólo por el aumento de la inseguridad sino también su impacto económico que puede tener en Salvador, ciudad que espera a decenas de miles de turistas para el Carnaval que comenzará el 16 de febrero. EFE