Alfredo Valenzuela
Sevilla, 19 ago (EFE).- El humorista gráfico José Luis Castro Lombilla, "Lombilla", ha dicho a Efe que "ha pasado tanto tiempo que el humor es una de las pocas formas decentes de abordar la Guerra Civil", por lo que ha retratado con desenfado, pero no sin crítica, al general Queipo de Llano en su primera novela.
"El hombre que mató a Queipo de Llano" es el título de esta novela que será publicada en noviembre tras haber obtenido en junio el Premio de Novela Casino de Mieres, dotado con 6.600 euros y a cuya última edición concurrieron 73 obras de España y América.
El autor, que ha aclarado que la suya no es una "novela típica" sobre la Guerra Civil, ha matizado que el humor no equivale a la equidistancia y ha considerado que Queipo "es lo que es y no necesita que se le carguen las tintas, como tal malvado villano de la Historia".
También ha lamentado que la mayoría de los libros que se publican sobre el general que gobernó Sevilla y buena parte de Andalucía durante la Guerra Civil sean "hagiografías" y que también sean "bastante vulgares" las novelas que no toman partido y se han publicado recientemente sobre el personaje histórico.
"El hombre que mató a Queipo de Llano", según Lombilla, cuenta la historia de tres republicanos bastante torpes que quieren matar a Queipo de Llano, de modo que toda la acción transcurre dentro de un bar de la Sevilla de 1936 en el que conspiran estos tres pintorescos personajes "inspirados en los hermanos Marx": un zapatero remendón, un limpiabotas y un pícaro sin oficio.
Esa situación está, a su vez, basada en el relato de Max Aub "La verdadera historia de la muerte de Francisco Franco", en el que se cuenta cómo unos exiliados españoles en México se reúnen todos los días en un bar para hablar de la necesidad de eliminar a Franco, hasta que el camarero mexicano, harto de escucharlos, se desplaza a España y acaba con la vida del dictador.
De todos estos guiños y referencias se va dejando rastro en esta "novela de paredes transparentes", como la ha calificado su autor, quien ha explicado: "La acción se divide en el pasado, la época de la Guerra Civil, y en el presente, el de un escritor tan torpe como sus personajes, que soy yo, y que va señalando todas las claves, toda la tramoya y de dónde surgen los recursos" narrativos.
"Queipo no aparece como personaje, sino que sabemos de él a través de un personaje simbólico, una mosca que liba en su bigote los restos de licor y va contando todo lo que ve y dice el general; aunque cuando da sus famosas charlas por la radio tiene que apartarse, porque el bigote se mueve demasiado", ha explicado el humorista.
Aunque ha recreado la Sevilla de la época y ha tratado de evitar cualquier anacronismo, Lombilla ha asegurado que su narración no está lastrada ni por "los retratos de época" ni por la documentación histórica, porque no le gusta que "las consideradas novelas normales sobre un periodo histórico concreto" padezcan de "una documentación excesiva".
El humorista, ha confesado, se ha dado el gusto de cometer un error histórico, como el de poner Queipo de Llano a firmar una sentencia de muerte, labor que dejaba para su delegado de Orden Público, aunque, ha añadido Lombilla, fuese el general, en última instancia, el responsable de esas muertes y el dueño de la vida de miles de personas durante los años de guerra.
José Luis Castro Lombilla (Sevilla, 1966) ha publicado caricaturas en la prensa nacional y regional durante más de diez años, en 2011 fue ganador del Premio Unicaja de Relatos y en 2003 obtuvo el primer Premio Literario de Humor Negro de la Universidad de Lérida, y es colaborador de la revista de estudios sobre historieta y humor gráfico Tebeosfera.com. EFE