Táriba (Venezuela), 18 ago (EFE).- El novillero venezolano Jesús Enrique Colombo paseó dos orejas simbólicas y el rejoneador José Luis Rodríguez, también local, arrancó otra en la corrida de toros mixta celebrada hoy en la ciudad andina de Táriba, la más antigua de Venezuela.
El matador José Nelo "Morenito de Maracay" tuvo una destacada actuación perdiendo los trofeos con la toledana, mientras que a su compatriota Rubén Darío Estebes le sonaron dos avisos en cada toro de su lote.
Se jugaron tres toros de Rancho Grande: primero, tercero y séptimo, dos de la Cruz de Hierro segundo y cuarto; y dos novillos de Rancho Grande jugados en quinto y sexto lugar. La plaza registró mas de media entrada en tarde nublada.
"Morenito de Maracay", de espuma de mar y oro, palmas tras aviso y ovación tras aviso.
Rubén Darío Estebes, de espuma de mar y oro con cabos negros, dos avisos en cada toro.
Colombo, de azul y oro, dos orejas simbólicas al indultar la presidencia su primer novillo y aviso en el otro.
El caballero Rodríguez, ataviado a la federica, oreja en el último de la tarde.
Morenito abrió su lote saludando con un manojo de verónicas rematada con media al que abrió plaza. Clavó un par de banderillas de poder a poder y otro al quiebro que recibieron el favor del respetable en forma de ovación, y después trasteó sobre la derecha antes de intentar el lucimiento.
Lo mató de estocada y descabello.
A su segundo lo recibió con primorosos lances que aplaudió la concurrencia. El toro recibió un puyazo largo y el de Maracay clavó dos pares al quiebro y uno de poder a poder que ovacionaron.
Armoniosa faena con la diestra jaleada por el público y acompañada por la música. Se gustó toreando por naturales y en redondo antes de fallar con la toledana.
Rubén Darío estuvo bullicioso en sus dos astados, recibiendo dos avisos en cada uno al fallar con los aceros.
El novillero local Jesús Enrique Colombo, que debutó con picadores, estuvo valiente y entregado. Se lució en la suerte de banderillas y realizó emotiva faena al bravo novillo de Rancho Grande, al que le perdonaron la vida ante la insistencia petición del público por su nobleza y bravura.
Su segundo fue un bien presentado novillo al que le tiró buenos lances con la capa, pero se vino abajo en el último tercio y optó por finiquitarlo.
Cerró plaza el caballero Rodríguez clavando rejoncillos de castigo, farpas y banderillas a una y dos manos, matando de certero rejón desde la silla que fue premiado con oreja. EFE