Santander, 15 feb (EFE).- La Audiencia de Cantabria ha impuesto siete años de cárcel a un acusado de intento de homicidio y lesiones, por unas cuchilladas que dio a dos hombres en una pelea en una discoteca de Torrelavega.

La sección tercera de la Audiencia ha condenado al hombre por un delito de homicidio en grado de tentativa a cinco años y un día de cárcel, y a dos años y un día más por otro delito de lesiones con instrumento peligroso para la vida.

El tribunal ha absuelto a los otros dos procesados, a los que este hombre condenado tendrá que indemnizar con 22.000 euros por las heridas y secuelas que les causó (17.000 y 5.000 euros, respectivamente, para cada uno).

Además, el condenado deberá pagar al Servicio Cántabro de Salud más de 1.400 euros.

La Fiscalía pedía para este acusado once años de cárcel, ocho años por tentativa de homicidio y tres por las lesiones con instrumento peligroso, y entendía que no había circunstancias modificativas de la responsabilidad penal.

Sin embargo, la Audiencia sí aprecia la atenuante analógica de intoxicación leve por la ingesta de bebidas alcohólicas y cocaína, y se basa en las declaraciones de los hombres a los que agredió, que dijeron que tenía síntomas de embriaguez y que había consumido.

El tribunal también aplica esa atenuante porque el informe del Instituto de Toxicología acreditó que el procesado había consumido cocaína de forma repetida, al menos durante uno o dos meses antes de la toma de la muestra que se analizó.

Los hechos tuvieron lugar en la mañana del 21 de febrero de 2015, en la discoteca a la que acudieron los tres hombres que se sentaron en el banquillo durante el juicio, que se celebró en enero en la Audiencia de Cantabria.

El condenado, E.R.S., comenzó una discusión que derivó en una pelea con el dueño del local, otro de los que estaban acusados, y en la que intervino un tercero, que ayudó a echarlo del local.

La sentencia, a la que ha tenido acceso EFE, señala que "empujado por la agresión sufrida" y con sus facultades intelectivas y volitivas "levemente disminuidas" por el consumo de cocaína y alcohol, E.R.S. fue a un bazar chino cercano y compró un cuchillo de cocina, con el que regresó a la discoteca.

Como el hombre que ayudó al dueño del local a echarlo se interpuso entre ellos. E.R.S. le asestó varias cuchilladas y, según el tribunal, lo hizo "guiado por la intención de poner fin a su vida" o bien "asumiendo la alta probabilidad de que eso ocurriera".

Le causó heridas en las manos y un corte en el cuello y, cuando el dueño de la discoteca fue a socorrerlo, también recibió una puñalada que le produjo cortes en un dedo y en la sien.

El procesado volvió a asestar varias puñaladas al otro hombre que había ayudado al propietario del local y después tiró el cuchillo y se fue.

Fue detenido el mismo día de los hechos e ingresó en prisión provisional dos días después.

El tribunal destaca que el propio E.R.S. reconoció los hechos en el juicio, aunque manifestó que su intención no era matar a nadie.

Sin embargo, para los magistrados, las pruebas practicadas demuestran que el procesado no solo quiso herir al hombre que ayudó al dueño de la discoteca, sino que "intentó matarlo".

Así se desprende, según los magistrados, "del lugar de elección para tajear y de los sucesivos pinchazos y cortes" que "de forma reiterada" y en dos momentos diferentes le hizo.

El tribunal subraya así que eligió para atacar una zona vital, la del cuello, y se refiere además a la intensidad de la acometida, que fue "premeditada" y reiterada, y al arma utilizada, un cuchillo con hija puntiaguda y cortante.

Todo ello, a su entender, revela que su intención "fue la de matar" a este hombre. "Y, en todo caso, si ésa no fue su intención inmediata, sí que pudo prever que cortándole el cuello podía matarlo", abunda la sentencia.

En el caso de las lesiones del dueño de la discoteca, el tribunal entiende que, aunque esas heridas que le provocó el acusado pudieron ser "defensivas", provocadas posiblemente al coger el cuchillo para evitar que se lo clavara, "ello no empece" que el delito cometido sea el de lesiones con instrumento peligroso, por el que se condena.

La sentencia no es firme y se puede recurrir en casación.