Santander, 21 mar (EFE).- La Audiencia de Cantabria ha condenado a una mujer a dos años y un mes de cárcel por apoderarse de la recaudación del comedor y el material escolar de un colegio de Colindres, algo más de 1.700 euros, en connivencia con sus dos hermanas.

El tribunal confirma la sentencia del Juzgado de lo Penal Número 5 de Santander, que impuso la misma pena a la mujer por hurto con la agravante de multireincidencia, ya que había sido condenada en cuatro ocasiones anteriores por el mismo delito.

Una de sus hermanas ha sido condenada a quince meses de prisión, con la agravante de reincidencia, y la otra a doce.

El hurto fue cometido el 19 de noviembre de 2013, cuando la acusada se apoderó del dinero de la recaudación, que estaba en un cajón abierto en el despacho del director.

Aprovechó que una de sus cómplices hizo salir al director del despacho con el pretexto de que le enseñara las instalaciones, porque quería matricular a su hijo en el centro.

A la salida del colegio les esperaba la tercera hermana en un coche, preparada para emprender la huida con el dinero y cinco o diez minutos después de darse a la fuga tuvieron un accidente en un lugar próximo a la localidad de Gibaja.

La sala desestima el recurso de apelación que presentaron las tres acusadas, que adujeron que no fueron reconocidas ni identificadas, que no tiene eficacia probatoria que estuvieran en posesión del dinero, pues "no tenía que provenir inequívocamente de una sustracción", y que no había tampoco una cuantificación exacta de la cantidad hurtada.

Para la Audiencia "hay prueba indiciaria más que suficiente de su participación en el delito". Primero, señala, las propias acusadas reconocieron haber viajado ese mismo día en el vehículo con el que tuvieron el accidente y que fue reconocido por los testigos como el coche en el que habían emprendido la huida.

A eso une que los rasgos físicos de las tres mujeres coinciden con los ofrecidos tanto por el director del colegio como por un testigo presencial de los hechos.

Además una de ellas estaba en posesión de una cartera con 1.050 euros en el hospital al que fue conducida tras el accidente, cantidad próxima a la sustraída según una auditoría.

"Que la suma no sea absolutamente coincidente con la que faltó no es obstáculo para entender que fueron ellas las autoras, dado que bien pudo haberse desprendido del resto o esconderlo en el tiempo que medió entre la fuga y su ingreso en el hospital", argumenta.

Y recuerda que las recurrentes no fueron capaces de dar razón que justificara la posesión del dinero.

"Estaban en posesión de un dinero del que no podían dar razón, viajaban en un vehículo empleado para el apoderamiento en el momento inmediato a la ocurrencia del hecho y en una zona muy próxima al del lugar donde había sucedido y una de ellas fue plenamente reconocida por el testigo director del centro educativo", resume.

La Audiencia les condena también a devolver a la Consejería de Educación, entre las tres, los 1.762 euros sustraídos.