Santander, 21 mar (EFE).- Cantabria ha entrado en una primavera en la que se esperan temperaturas que alcanzarán valores superiores a los normales, sin diferencias significativas en cuanto a las precipitaciones, tras dejar atrás un invierno que ha sido más cálido y seco de lo habitual.

Según ha avanzado hoy el delegado en Cantabria de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), José Luis Arteche, la primavera, en la que se entró a las 11.30 horas de ayer, comienza con algunas precipitaciones y no se descarta que caigan nevadas en el fin de semana, presumiblemente el sábado.

Según Arteche, en España se prevé tiempo anticiclónico que hace prever precipitaciones sobre el Cantábrico, pero no se esperan lluvias "excepcionales".

Así, Cantabria tendrá un "trimestre cálido", con temperaturas que alcanzarán valores superiores a los normales y si se diera una primavera seca sería la cuarta estación consecutiva de este tipo, lo que podría aumentar el déficit hidrológico de la región, que en febrero se situaba en el 28 por ciento.

El responsable de climatología de Aemet en Cantabria, Juan José Rodríguez, en su balance del invierno, ha hecho especial hincapié en que se han encadenado tres trimestres secos, algo "poco habitual".

Rodríguez ha explicado que el invierno ha resultado cálido, aunque en menor medida que el de 2015, que fue el segundo más cálido en lo que va de siglo tras el de 2001 y el sexto desde 1981.

La temperatura media fue de 8,4 grados -0,6 más que la media del periodo 1981-2010-, destacando el mes de diciembre que fue muy cálido con 9,5 grados, mientras que enero fue muy frío (6,3º) y febrero cálido (9,4º).

En cuanto a las lluvias, el invierno ha sido seco con unas precipitaciones de 253 litros por metro cuadrado, el 72 por ciento de la media, destacando por la escasez de lluvia el mes de diciembre en el que se registraron 31 l/m2 (25 %).

Rodríguez ha apuntado que solo el mes de enero ha tenido rasgos invernales, aunque la precipitación abundante llegó con temperaturas altas y el frío en condiciones secas. Y ha precisado que tanto diciembre como febrero han destacado por la abundante insolación y precipitaciones escasas.

También ha señalado que no se han producido nevadas importantes y la combinación de temperaturas altas y precipitación escasa ha favorecido que la nieve solo haya estado presente en las montañas de mayor altitud y en pequeña cantidad.

Además, se han producido intensos temporales de viento con fuerte oleaje en los primeros y últimos días de febrero. Las pocas tormentas que se han registrado este invierno se concentraron también a principios de febrero.

Rodríguez también ha dado cuenta de los valores extremos que se han registrado en las estaciones meteorológicas de la región durante el invierno, que en el caso de las temperaturas más bajas se situaron en la zona sur, bajando de los -11º en Cubillo del Ebro y Polientes el 7 de enero.

Las temperaturas más altas se registraron a finales de diciembre y finales de enero, superando los 20 grados en zonas muy repartidas de la región, tanto del interior como en la costa.

Y, por lo que se refiere a las lluvias, no se han dado valores especialmente altos, salvo en Soba y Villacarriedo que, sin ser excepcionales, registraron 76,8 y 76,4 litros por metro cuadrado, el 10 de enero.

Las mayores rachas de viento se dieron en Tresviso y Alto Campoo, con 136 y 138 kilómetros por hora, los días 13 y 2 de febrero respectivamente.

El cuanto al invierno en España, Arteche ha señalado que ha sido caluroso -el cuarto más cálido de este siglo-, con una temperatura media de 8,5 grados (+0,6); y seco, con valores próximos a lo normal.