Madrid, 21 abr (EFE).- El presidente de la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores (FNCP), Basilio Otero, ha alertado, en una entrevista con Efeagro, del "problema gravísimo" en el sector por la falta de relevo generacional, especialmente entre los armadores y puestos de mando de barcos.

Otero (de Burela, Lugo) ha sido elegido este mes presidente de la FNCP, que integra a cofradías y a flota de bajura de todo el litoral salvo el País Vasco.

Asegura que la continuidad de la pesca en España está en peligro, por la avanzada edad de los responsables de las empresas, ya que en el caso de los tripulantes, si no hay trabajadores se "buscan donde sea" y se encuentran, nacionales o extranjeros.

"El problema está en tierra, los armadores se jubilan, venden su barco y sus hijos no siguen", según el presidente de la FNCP, quien reconoce que a la dureza del trabajo en el mar se unen largas jornadas y madrugadas cuando el barco vuelve a puerto, por trámites administrativos.

"Si no hay empresas no hay marineros, es triste en una potencia pesquera como España", añade Basilio, quien ha atribuido la escasez de jóvenes, en parte, a la falta de capturas.

"No es que no se cobre, no todo es crisis en la pesca, por lo menos en el Cantábrico la subida de precios ha sido importante y algunos sectores ganan mucho dinero", según Otero.

Por el contrario, desde la FNCP indican que en el Mediterráneo los precios son "irrisorios".

Otra dificultad generacional, a juicio de Otero, es la regulación de la formación, tanto por cambios administrativos como por su "desfase" con la realidad, ya que "se ha quedado muy obsoleta".

En este punto, se ha referido a la dificultad de encontrar personal para puestos de mandos o de patrón.

También explica que de los estudiantes de titulaciones universitarias náuticas o relacionadas con las máquinas, pocos se dedican a la pesca, pues prefieren trabajar en administraciones, grandes empresas o fábricas de congelados.

Respecto a los años de crisis económica, apunta que los buques "salieron con los mismos tripulantes a faenar", si bien influyó el descenso del consumo de pescado.

El sector fue, en parte, "refugio" para los trabajadores que se habían ido a la construcción: "Reciclamos a muchos, pero podríamos haber reciclado a más si no hubiera sido por imperativos legales y cursillos, porque algunos que se habían ido y vieron que en cinco años todo había cambiado completamente".

A su juicio, la principal crisis para el sector es "exclusivamente por los problemas de cuotas", que obligan a tener barcos amarrados "seis meses al año".

Añade que esta situación se puede agravar el 1 de enero de 2019, cuando las normas de la Unión Europea (UE) contra el descarte de pescado (arrojar las capturas no deseadas al mar) se apliquen a todos los caladeros.

Dicha regulación, puede "matar" al sector, según Otero, si se imponen las exigencias en esa fecha a las llamadas "especies de estrangulamiento", es decir a aquellas para las barco no tiene apenas cuota, pero que caen en sus redes junto con las capturas del pescado principal a la que se dedica.

Por ejemplo, según Basilio, en el caso del Atlántico, España tiene muy poca cuota de rayas y si barcos dedicados a otras especies superan ese contingente, podrían verse obligados a dejar de salir al mar.

Preguntado por las intenciones del Gobierno de revisar el reparto nacional de la pesca, Otero afirma que "habrá que mirar los criterios adecuados", pero, en cualquier caso, tal y como está ahora "no funciona", pues algunas provincias "no agotan" sus cuotas anuales, mientras que en otras los barcos pescan "solo unos días".

Como ejemplo, ha citado la caballa (verdel o xarda), donde la flota de artes menores (distintas al arrastre o cerco) de Asturias o Galicia utilizó su cupo en seis días (en Pontevedra) o entre los 12 o 17 días en otras provincias; por el contrario, en Cantabria y en el País Vasco aún continúan la campaña.