Santander, 2 ago (EFE).- La Consejería de Educación, Cultura y Deporte rehabilitará las pinturas murales de la época renacentista descubiertas en las iglesias de San Jorge de Ledantes (Vega de Liébana) y de Linares (Peñarrubia), con una inversión que asciende a 46.000 euros, y que pretende conservar dos ejemplos de la singularidad del legado artístico que se esconde en Cantabria.

El consejero de Cultura, Ramón Ruiz, lo ha dicho así durante la visita que ha realizado a la iglesia parroquial de San Jorge de Ledantes, cuyo valor histórico es "indudable", ya que se trata de la representación de pintura mural "más importante en Cantabria".

Ruiz ha señalado que la Consejería va a editar un catálogo con motivo del Año Jubilar, para potenciar un itinerario cultural que recorra las pinturas existentes en un total de once ermitas y capillas ubicadas en la comarca lebaniega y otra en Peñarrubia, que albergan este tipo de murales.

"Nuestro objetivo es hacer un itinerario para poner en valor este bien patrimonial y cultural que hasta ahora ha estado en un cierto abandono, pero que nos parece que es un elemento para conservar y restaurar para mostrar a las generaciones presentes y futuras", ha explicado el consejero.

Ese patrimonio se encuentra en el cementerio de Ojeda (siglo XIII), la iglesia de Santa Eugenia en Villaverde de Liébana (XVI), la iglesia de San Jorge en Ledantes (XVI), la capilla del Carmen en Cabezón de Liébana (XVIII), la iglesia de Avellanedo en Pesaguero (XVII-XVIII), y la capilla de San Cayetano en Potes (XVII).

También está en la iglesia de Barrio y la ermita de Los Remedios en Vega de Liébana (XVIII), la iglesia de Argüebanes en Camaleño (XIX-XX), la capilla de la parroquia de Lomeña en Pesaguero (XIX), la sacristía de la parroquia de Barago en Vega de Liébana, la ermita de Nuestra Señora de los Ángeles en Esanos (XVIII), y la sacristía de la iglesia de Soberado en Vega de Liébana.

Y en el término municipal de Peñarrubia, la iglesia de Linares, cuyos frescos datan del siglo XVI.

Por su parte, el alcalde de Vega de Liébana, Gregorio Alonso, ha subrayado la necesidad de poner en valor este patrimonio para preservarlo para el futuro, y convertirlo "en un foco de atracción" para el turismo religioso.

Por ello, ha agradecido el interés del consejero de Cultura, "cosa que no demostró el anterior Ejecutivo".

Tanto las pinturas de Ledantes como las de Linares son de murales que imitan los retablos que hay pintados en el muro del presbiterio.

En el caso de la iglesia de Vega de Liébana, un templo de origen tardomedieval y propiedad de los duques del Infantado, las pinturas datan de 1562 (siglo XVI), pero fueron descubiertas en 1986 tras desmontar el retablo mayor, del templo con el fin de restaurarlo.

El retablo pintado está compuesto de banco, cuerpo principal y frontón de remate. La escena más importante del conjunto la protagoniza la lucha entre San Jorge y el dragón en presencia de la princesa, inspirada en la leyenda Áurea que escribió Santiago de la Vorágine en el siglo XIII.

Dada la singularidad de este elemento del legado artístico de la región, el Aula de Patrimonio Cultural de la Universidad de Cantabria (UC) eligió en 2012 este mural como pieza del mes, junto a otros ocho frescos repartidos por diferentes templos de la región.

Además de estas pinturas que buscaban imitar el retablo del templo, en la iglesia de Ledantes también son de gran interés los murales que decoran las bóvedas de la capilla de los Álvarez y Bedoya con motivos de rameados, pájaros picando flores y flores aisladas.

Otro ejemplo de pinturas murales es la iglesia de Linares, en Peñarrubia, un templo dedicado al apóstol San Andrés que en su interior conserva restos románicos del siglo XIII, como son el arco toral, la puerta sur y los canecillos.

Pero el legado que destaca por encima de todos es el mural de la Santa Cena, situado sobre el lateral derecho del presbiterio y sobre el que la Consejería de Educación, Cultura y Deporte va a iniciar trabajos de restauración, "dada su importancia histórica, patrimonial y cultural".

Su estado actual presenta un cierto abombamiento y más de un desprendimiento, lo que hace necesaria una intervención para garantizar su perdurabilidad en el tiempo.