Puente Viesgo, 26 sep (EFE).- El Ciclo de Conferencias sobre Prehistoria de Puente Viesgo, organizado por la Sociedad de Amigos de las Cuevas del Castillo, se clausurará mañana, miércoles, con una charla sobre los orígenes del homo sapiens que impartirá el prehistoriador José Manuel Maíllo.

Esta conferencia, que se celebrará en el balneario de Puente Viesgo a las 19.30 horas, servirá para cerrar la vigésimo séptima edición de una actividad que ha ofrecido trece charlas desde el pasado 5 de julio y que inició, con una ponencia sobre la cueva prehistórica de Ambrosio (Almería), el prehistoriador y arqueólogo Sergio Ripoll.

La conferencia de José Manuel Maíllo, doctor en Prehistoria de la Universidad Nacional a Distancia (UNED), se centrará en los primeros pasos del homo sapiens en el continente africano y sucede a la que el pasado miércoles ofreció el historiador Gonzalo Sánchez sobre el "Bos Primigenius".

Se trata del uro o toro de la prehistoria, uno de los animales más representados en el arte rupestre de las cuevas descubiertas en Cantabria, cuya denominación, según este ponente, proviene de un estudio científico publicado en 1827 por el médico y naturalista alemán Ludwing Heinrich Bojanus.

Bojanus fue el primer científico en realizar un análisis osteológico de un esqueleto de uro, cuyos resultados dieron lugar a una nueva especie, y es que, hasta entonces, prevalecía la idea de que tanto bisontes como uros eran miembros de la misma especie, antepasados de un bóvido ancestral.

El "Bos Primigenius" era un herbívoro salvaje de gran tamaño que podía llegar a alcanzar hasta los dos metros de altura y superar un peso de una tonelada.

Gonzalo Sánchez también puso de relieve que el toro de la prehistoria disponía de una cornamenta muy desarrollada, que llegaba a superar los 100 centímetros de longitud por asta y una anchura entre las puntas superior a un metro.

Tenía un cuerpo muy robusto pero a la vez estilizado, con extremidades largas que hace pensar que era un animal que podía alcanzar grandes velocidades, pese a su considerable tamaño.

En su charla, Sánchez recordó que esta especie fue extinguiéndose progresivamente en Europa por la escasez de caza, la pérdida de su hábitat y la domesticación, hasta el extremo de que los últimos ejemplares de uros terminaron confinados en los bosques de Polonia hasta que, en 1627, murió el último superviviente.