Santander, 18 oct (EFE).- El consejero de Medio Rural, Pesca y Alimentación, Jesús Oria, ha opinado que el medio rural es el "gran olvidado" de las políticas de accesibilidad, aunque ha reconocido que "está mejorando".

Según ha lamentado Oria, algunas poblaciones o comarcas carecen prácticamente de todo recurso que facilite las condiciones de vida a las personas con discapacidad o dependientes.

El consejero se ha expresado así durante la inauguración de la jornada 'Discampoocidad' sobre la discapacidad en Campoo-Los Valles, organizada por la Asociación Desarrollo Territorial (ADT) Campoo-Los Valles, AMPROS y el Ayuntamiento de Reinosa, y celebrada en la Sala de la Chimenea de La Casona del municipio.

En el acto han estado presentes, además del consejero, el presidente de la ADT Campoo-Los Valles, Agustín Pernía; la presidenta de AMPROS, Carmen Sánchez, y el alcalde de Reinosa, José Miguel Barrio, así como el presidente de la Red Cántabra de Desarrollo Rural, Pedro Gómez.

También han asistido otros alcaldes de la comarca de Campoo-Los Valles, representantes políticos, técnicos, y miembros de asociaciones comarcales y de Unidades Básicas de Acción Social (UBAS), destinatarios directos de la Jornada.

El consejero, en su intervención de apertura de la Jornada, ha señalado que el colectivo de personas con discapacidad, mayores de seis años, supone aproximadamente el 11 por ciento de la población total dentro del medio rural -alrededor de un millón de ciudadanos- pero que "en el caso de las personas mayores de 65 años, la cifra se eleva hasta el 34%".

Según el CERMI (Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad), estas personas sufren el efecto perverso de la llamada Triple D: Distancia a los servicios básicos ubicados en territorios urbanos, Dispersión geográfica y Discapacidad.

Por otro lado, la guía elaborada por el Equipo ACCEPLAN, del Instituto Universitario de Estudios Europeos, señala que las principales barreras de las personas con discapacidad, que viven en el medio rural, son las culturales y sociales, con componentes de "compasión y estigmatización" hacía esas personas.

Así como las vinculadas al entorno urbano, de manera que impiden la "utilización, acceso o disfrute" a determinados edificios; las vinculadas al transporte y sistemas de movilidad, especialmente al transporte público, diseñado en función de los valores antropométricos y funcionales de "normalidad", y las vinculadas a la interacción, el entorno y la utilización de las nuevas tecnologías.

Para Oria, vivir en comunidad, utilizar los mismos servicios y entornos que el resto de los vecinos es, además de un derecho inexcusable, "una manera de que la persona discapacitada mejore su autoestima, se inserte en redes y mejore sus habilidades sociales".

En consecuencia, para Jesús Oria, "sacar de la invisibilidad a las personas que padecen algún tipo de discapacidad es el eje de cualquier actuación pública consecuente".

Por último, antes del desarrollo propiamente de la Jornada, en la que se han celebrado a lo largo de la mañana varias ponencias y una mesa debate, ha tenido lugar la firma de un convenio entre la Red Cántabra de Desarrollo Rural (RCDR) y AMPROS.