Santander, 14 feb (EFE).- El repartidor acusado de entregar por error en una consulta médica una caja con una roca de cocaína de cien gramos dentro ha negado hoy haberlo hecho o tener cualquier relación con el narcotráfico.

Así lo ha declarado en el juicio que este miércoles ha quedado visto para sentencia en la Audiencia de Cantabria, en el que la Fiscalía ha pedido una pena de tres años de cárcel para él por un presunto delito contra la salud pública.

Además, el Ministerio Público le reclama una multa de 6.000 euros.

El encausado ha explicado que el 22 de marzo de 2017 no pudo entregar un paquete en la consulta médica a la que estaba dirigido porque estaba cerrada, y lo dejó en otra consulta del mismo edificio.

Ha asegurado que realizó esa entrega como trabajador de una empresa de paquetería, que contaba con seis empleados y que cerró una semana después, cuando comenzó a ejercer su actividad profesional como autónomo.

"Esas cajas nunca se abren", ha respondido al ser preguntado sobre si había manipulado el paquete antes de dejarlo en la consulta.

El acusado ha defendido que nunca ha tenido "ninguna" relación con el mundo del narcotráfico y que "jamás" le han detenido ni ha sido investigado.

Además, ha apuntado que si acudió con un letrado a la comisaría cuando le llamaron para que fuese, lo hizo porque era un "amigo personal" suyo y que "en absoluto" pensó que pudiese tener algún problema.

Una empleada de la consulta que recibió en primer lugar el paquete ha afirmado que las dos cajas que lo constituían estuvieron dos días debajo de un mostrador antes de llegar a la consulta médica que las había encargado, y que, aunque los nueve trabajadores tenían acceso a ellas, nadie las tocó.

"Según llegó lo abrí", ha señalado la empleada de la otra consulta que realizó el pedido y que, según su relato, se encontró las vendas que había en la caja "echadas a un lado" y la droga.

Por ello avisó a la Policía Judicial, que comprobó que se trataba de una roca de cocaína de 100,3 gramos y una pureza del 69,3 por ciento.

Ambas empleadas han coincidido en que el repartidor había comentado con anterioridad que su empresa había cerrado y les había informado de que estaba trabajando como autónomo.

Tanto la Fiscalía como la defensa, que pide la absolución del encausado, han mantenido sus calificaciones y solicitudes de pena provisionales.

La defensa ha insistido en que su representado desconocía el contenido de las cajas, que pasaron por múltiples manos, y que "simplemente cumplía con su trabajo".

Además, ha puesto en duda la instrucción realizada en el caso, ha negado que el acusado viva "por encima de sus posibilidades" y ha lamentado que, aunque se haya sugerido que mantiene contacto con drogas habitualmente, no se ha investigado ni comprobado.

Ha dicho también que no se "comprobó" a las nueve personas que trabajan en la consulta en la que el paquete estuvo dos días debajo de un mostrador ni se llevó a cabo una "investigación mínima" sobre las actividades de la empresa fabricante.

"No ha interesado", ha añadido el abogado defensor, mientras el fiscal ha defendido que sí "se ha hecho todo el seguimiento".