Santander, 15 feb (EFE).- El atleta cántabro Iván Hierro ha aceptado una pena de seis meses de cárcel y una multa de 900 euros en el juicio celebrado hoy contra él y otros tres acusado, tras la operación Jimbo contra el tráfico de sustancias dopantes a deportistas.

En este juicio del Juzgado de lo Penal número 1 de Santander, que estaba previsto que durase hasta mañana, viernes, se ha alcanzado un acuerdo por el que los otros tres acusados, una mujer y dos hombres, también aceptan una pena de seis meses de prisión.

Según han informado fuentes judiciales, la mujer tendrá que pagar también una multa de 900 euros, mientras que los otros dos acusados tendrán que hacer frente al pago de 1.080 euros cada uno.

Antes del juicio, la Fiscalía pedía para cada uno de los cuatro acusados un año y tres meses de cárcel, así como una multa de 3.600 euros e inhabilitación para ejercer la profesión deportiva durante dos años.

En la instrucción se dictaminó que en esta causa existían indicios racionales de criminalidad por parte de los cuatro investigados en la operación "Jimbo".

Según la acusación, la mujer estaba afectada por una enfermedad para la que le daban sustancias como EPO, "que entregaba a su hermano (otro de los imputados), para su venta a terceros".

A Iván Hierro y a los otros tres investigados se les acusaba de tener como "finalidad obtener un ilícito beneficio económico mediante el suministro de sustancias dopantes y anabolizantes a deportistas a sabiendas de la ilicitud de su conducta".

Los hechos investigados se desarrollaron en 2013 y 2014, después de que en diciembre de 2013 se interceptara en una empresa de distribución de paquetería un paquete para Iván Hierro que había mandado desde Valencia otro de los investigados, cuya hermana padecía una enfermedad y le entregaba los medicamentos que la prescribían para "su venta a terceros".

Según se recoge en los autos de esta causa, el vecino de Valencia mandó otro paquete con más sustancias dopantes a Hierro días después de interceptarse el primero, que iba dirigido a la casa de la abuela del deportista, "quien desconocía" su contenido.

El atleta cántabro recibía en el domicilio de su madre o de su abuela esa mercancía de forma "frecuente" para distribuirla entre personas y deportistas y, entre otros lugares, Iván Hierro remitió esas sustancias a Coria del Río (Sevilla), a Cataluña, a Soria, a Aranjuez (Madrid), a Valencia y a Toledo.

Los investigadores localizaron en el domicilio de los cuatro imputados diversas sustancias estupefacientes, entre ellas EPO, un dopante prohibido en competiciones deportivas, cuyo consumo está destinado al tratamiento de anemias, cáncer o insuficiencia renal crónica.