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Efectivos del 061 de El Astillero tratan de reanimar al preso. / Antonio San Emeterio, 'Sane'

El trágico final del preso que se ahogó en su primer día fuera de El Dueso

  • Evaristo Tejerina falleció horas después de su rescate

  • El recluso, un gallego de 50 años, había salido de permiso después de tres años sin pisar la calle, se fue a Somo a darse un baño y murió de asfixia por inmersión

Evaristo Tejerina, el preso gallego de 50 años que fue rescatado el lunes en aguas de la playa de Somo, falleció ayer a las dos de la madrugada. Los resultados de la autopsia apuntan al ahogamiento como causa de la muerte -en principio no se descartaba la parada cardiorrespiratoria, pero el informe forense respalda la versión de la asfixia por sumersión-. Tejerina llevaba una década interno en el centro penitenciario de El Dueso, en Santoña, y trabajaba en la cocina del penal. Según explicó a este diario un expresidiario de la cárcel cántabra que había coincidido allí con el fallecido, la última vez que había salido de permiso, «hace tres años, terminó atracando un banco y le cogieron cuando volvía a Santander».

El atraco que cometió hace tres años, mientras estaba de permiso penitenciario, dificultó a Tejerina la obtención de una nueva licencia. De hecho, el fallecido obtuvo el lunes su primer permiso desde entonces -temporal, al estar preso en régimen de segundo grado- del Juez de Vigilancia Penitenciaria, después de que en El Dueso se lo denegaran.

No obstante, para salir de la cárcel tenía que estar acompañado de un tutor, función que en este caso ejercía un miembro de la Asociación Nueva Vida. Fue precisamente su tutor, un hombre de nacionalidad letona, quien sacó a Tejerina del agua tras darse cuenta de que llevaba unos minutos flotando boca abajo. «No tenía familiares cerca, así que para conseguir un tutor que le acompañara durante el permiso contó con la ayuda de Nueva Vida. Llevaba mucho tiempo sin salir de permiso. Es cierto que había cometido un delito la última vez que salió de la cárcel, hace unos tres años, pero también hay que tener en cuenta que tenía problemas con las drogas y dentro de la cárcel no se metía con nadie», explicó el exrecluso que compartió prisión con el fallecido hasta el año pasado y que definió a Evaristo Tejerina como «un tipo tranquilo y callado, un antiguo atracador de los 80 que no era mala persona y que no se relacionaba demasiado con otros presos».

Dicen que Evaristo Tejerina, aunque había salido de permiso hace tres años por primera vez, llevaba diez años sin darse un baño en el mar y fue lo primero que pidió cuando pudo pisar de nuevo la calle tras su último delito. Su tutor en Nueva Vida le llevó a Somo el lunes por la tarde y tras ponerse un traje de neopreno se lanzó al agua. Minutos más tarde, su cuerpo comenzó a flotar boca abajo y aunque fue rescatado con vida falleció horas más tarde, a las dos de la mañana.