Una comunidad de Somo denuncia que tiene el "botellón" en su propia casa

Los clientes usan el patio privado para divertirse y a ellos se suman otros jóvenes según los vecinos.
Los clientes usan el patio privado para divertirse y a ellos se suman otros jóvenes según los vecinos. / DM
  • Critica la inacción de las autoridades para dispersar las concentraciones de jóvenes atraídos por un local de copas

"Mi hija de diez años ya diferencia la maría del chocolate", explica de forma gráfica uno de los vecinos de la urbanización 'Las Brisas', en Somo, afectado por un problema de ruidos, presunto consumo de estupefacientes y alcohol en la calle. Asegura que desde hace años, durante la época estival, decenas de jóvenes, "muchas veces más de cien" ocupan de forma ilegal su patio abierto a la calle principal, atraídos por un local hostelero de ambiente surfero de la propia comunidad, sin que las autoridades les ayuden.

Los propietarios, que ya denunciaron hace un año al establecimiento por uso indebido de espacios comunes, se quejan de la inacción municipal ante este problema y la falta de presencia policial para disuadir a los infractores en plena calle. Por su parte, el Ayuntamiento reconoce el conflicto, pero defiende que es un "asunto privado", que ha de dirimirse en los juzgados y asegura que sí ha intervenido exigiendo medidas correctoras al local.

'Las Brisas' es una urbanización de veraneo en pleno centro de Somo donde los vecinos, hartos de no pegar ojo, han realizado múltiples llamadas a la Guardia Civil y presentado quejas a las autoridades locales para que acudan en su ayuda. El problema reside en la alta concentración de jóvenes que se cuelan en las instalaciones "privadas" de la propia urbanización a hacer "botellón" o consumir sustancias estupefacientes en un patio o plaza abierta a la calle principal, pero que pertenece a la comunidad de vecinos. Lo hacen, según los afectados, atraídos por este local de copas ubicado en la misma urbanización que tiene acceso directo también al patio trasero.

Al respecto, los vecinos esgrimen que ya han tramitado una denuncia judicial pendiente de resolver hace un año en el juzgado de primera instancia de Santoña "por utilización indebida de espacios comunes" contra ese local, pero reclaman una actuación contundente de las autoridades municipales para disolver estas concentraciones de jóvenes que están dando lugar a enfrentamientos vecinales. "El ruido ha llegado a superar los 40 decibelios, hacen timbas de póker a las tantas, ollas ferroviarias, fuman porros y todo dentro de nuestra casa", describen. Es por ello que insisten en que hay normativa externa suficiente que aplicar para reclamar el auxilio de otros organismos, mientras se resuelve el caso en el juzgado.

El temor de los vecinos

"No podemos entrar a nuestros portales, se sientan por todos los lados y te apedrean las ventanas cuando te quejas o les reprendes", explican. Un problema que es motivo de frecuentes enfrentamientos con los jóvenes que se concentran en esa calle y su patio. "Tememos que un día lleguen a más", agregan en su denuncia a éste periódico.

Por su parte, el Ayuntamiento niega la inacción frente a la demanda vecinal. Según aclaró el alcalde de Ribamontán al Mar, Francisco Asón, el problema es de índole "privado", y es el juzgado quien tiene que pronunciarse en este conflicto. Asegura que hace años que se viene diciendo a los vecinos que "son ellos los que tienen que denunciar" para resolver la situación, y lo han hecho este año. Recuerda Asón que el Ayuntamiento ya le exigió medidas correctoras por los ruidos al local, e incluso impuso una sanción por los retrasos en cumplirlas, pero que no puede hacer más hasta que no resuelva la justicia. "Cumplen los horarios a rajatabla por lo que habrá que esperar a lo que diga la resolución judicial", indicó, a consulta de este periódico.