Objetivo, preservar la vida en el Miera

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Los miembros de la FNyH ofrecieron una visita guiada por la ría de Cubas, el estuario del Miera, recalando además en la isla de Santa Marina. / Daniel Pedriza

  • El Gobierno, FNyH y MARE presentan los resultados del Proyecto Life que se desarrolla hasta 2018 | Un total de 25 personas trabajan desde 2014en distintas accionespara la conservación y restauración ambiental de los ecosistemas fluviales

La conservación de la biodiversidad de la cuenca del río Miera es el objetivo principal del proyecto Life Miera, coordinado desde la Fundación Naturaleza y Hombre (FNyH), en colaboración con la Consejería de Medio Ambiente y la empresa MARE. Un programa que concatena hasta 25 acciones medioambientales distintas en el corredor fluvial del Miera, para perpetuar a futuro la vida dentro y fuera del río. Dichas actuaciones no solo se dirigen a la mejora de los hábitats de especies como la nutria o el salmón, sino también a repoblar la masa arbórea autóctona o eliminar plantas invasoras para hacer brotar a las autóctonas. La inversión, de 1,6 millones de euros y se han generado 25 empleos directos.

La vicepresidenta y consejera de Medio Ambiente, Eva Díaz Tezanos, presentó ayer el proyecto como elemento generador de «posibilidades de empleo y desarrollo social» en la zona. A su juicio, el Life Miera es un ejemplo «economía verde» y un escenario para «nuevas oportunidades de crecimiento económico», expresó. Díaz Tezanos presentó ayer junto al presidente de FNyH, Carlos Sánchez, los resultados intermedios de un proyecto que ya lleva en marcha desde julio de 2014 y que contempla –hasta diciembre de 2018– la ejecución de 25 acciones directas en beneficio de la conservación de hábitats y ecosistemas de la cuenca fluvial del Miera, desde la montaña meracha al litoral trasmerano.

La presentación, a la que acudió una nutrida representación de alcaldes y colectivos de la comarca de Trasmiera, se hizo a bordo de un barco ‘regina’, que recorrió parte del itinerario del estuario del Miera, hasta la ría de Cubas, donde varios equipos del proyecto trabajan, no sin ciertas dificultades por la orografía marina, en la eliminación de plantas invasoras y la recuperación de especies autóctonas como el brezo en la isla de Santa Marina, además de otras acciones para la conservación de la protección de la superficie dunar del Puntal entre Somo y Loredo.

Según se destacó en la presentación de resultados, además de las acciones previstas a nivel de conservación ambiental, una de las prioridades es la «dinamización de la economía local» por lo que, hasta el momento, los principales proveedores del Life son 35 empresas de la zona, además de haberse generado 25 empleos directos que cubre personal adscrito a MARE y FNyH. Por otro lado, el programa está dotado con un presupuesto de 1.650.105 euros y cuenta con una financiación de 825.052 euros por parte de la UE, y 498.076 euros por parte de la Consejería de Medio Ambiente.

A juicio de Díaz Tezanos el río Miera juega un papel muy importante como «corredor ecológico» que une espacios naturales en su cuenca y cuyo territorio ofrece muchas posibilidades para «ganarle la batalla a las amenazas ambientales», concluyó.

Resultados

Por su parte, el presidente de la Fundación Naturaleza y Hombre, Carlos Sánchez, destacó que los ‘pilares fundamentales’ del proyecto son las acciones de investigación, la restauración sobre el terreno y la divulgación de los beneficios del proyecto entre la población, además de «implicar» a distintos sectores sociales, desde Gobierno, Ayuntamientos hasta propietarios privados en «mitigar o ayudar a combatir en parte los principales problemas ambientales que encontramos en el territorio», resumió.

Al respecto, concretó que la zona de actuación del Life Miera se concentra en la restauración y conservación de hábitats y especies de especial interés comunitario en los espacios Natura 2000, los Lugares de Interés Comunitario (LIC) Montaña Oriental, Río Miera, Dunas del Puntal y Estuario del Miera, en Cantabria. A estos hay que sumar otras acciones que se llevan a cabo en los montes fronterizos de Valnera en la provincia de Burgos.

Entre los resultados, Sánchez destacó algunos estudios que se han llevado a cabo y ya han arrojado hallazgos de interés, como la localización de casi 700 ejemplares de un helecho muy antiguo, que se está reproduciendo ya de forma artificial por la FNyH; también el reconocimiento de destacadas poblaciones de insectos como el ciervo volante o el caballito del diablo; la redacción de proyectos para ayudar a la migración del salmón en las presas de Arral y Rubalcaba; las acciones para recuperar el hábitat de la nutria en la cuenca alta del Miera o los proyectos de restauración forestal y de turberas de los LIC de la montaña oriental, cuya función, entre otras, es prevenir los incendios forestales.

Si hay que ponerle cifras a las actuaciones, el proyecto también ha conseguido plantar 20.000 árboles; se han protegido 59 hectáreas de bosques de montaña frente a incendios; se han limpiado de residuos 14 kilómetros de ribera del Miera entre Rubalcaba y Solares o eliminado –mediante un sistema «puntero»– unas 40 hectáreas de plantas invasoras en la Ría de Cubas, el Puntal de Somo y Santa Marina.