"Pienso que es un error judicializar la vida política, salvo en casos extremos"

Gastón Gómez accedió a la Alcaldía en el año 1999 como independiente.
Gastón Gómez accedió a la Alcaldía en el año 1999 como independiente. / María Gil Lastra
  • Al frente de la Alcaldía de Santa María de Cayón desde 1999, Gastón Gómez defiende que en los ayuntamientos "lo que tenemos que hacer es mejorar la calidad de vida de los vecinos"

Gastón Gómez (PP) ya no cuenta las veces que ha ganado en las urnas la Alcaldía de Santa María de Cayón. Pese a que la oposición le sentó en el banquillo en 2015, ha sido uno de los pocos regidores del PP que revalidó la mayoría absoluta en su municipio el 24M. En el plano político defiende que en un ayuntamiento lo importante «son las personas» y no las siglas, aunque no tiene mucho ‘feeling’ con los regionalistas. En esta legislatura se le ha metido en la cabeza levantar el Centro Cultural que aún no tienen sus vecinos. Todas las causas que había contra el regidor en los tribunales, con la excepción de una de ellas, se han archivado.

–Empezó siendo alcalde independiente en minoría de un tripartito, ¿cómo lo hizo?

–Soy alcalde desde 1999, me presenté por la Agrupación Independiente por Cayón y conseguimos cuatro de los trece concejales. Llegamos a un acuerdo y goberné con el partido socialista y regionalista y, posiblemente, fueron los mejores años de este ayuntamiento. Salió bien y tengo que decir que, por encima de todas las siglas, gobernamos las personas. Después de casi veinte años, algunos de aquellos concejales han fallecido, otros se han retirado de la política y siguen siendo mis mejores amigos. A las siguientes elecciones nosotros cuatro nos integramos en el PP y de trece concejales sacamos once, el PSOE uno y el PRC uno, pues aún con este resultado ofrecimos la Concejalía de Cultura al edil socialista que lo había sido la etapa anterior, pero su partido no aceptó.

–¿Y cómo ve ahora la relación con los ediles al margen de las siglas?

–Repetir un pacto así ahora en Cayón sería muy complicado. Durante los últimos años, cuando se marcharon aquellos concejales, ha habido un enconamiento de posturas, sobremanera con los regionalistas. Con el PSOE sería más fácil llegar a un acuerdo, pero no hablo ya de siglas, hablo de personas. En los municipios lo que tenemos que hacer es mejorar la calidad de vida de los vecinos. Aquí tomamos decisiones diarias del funcionamiento de un ayuntamiento, no votamos a favor o en contra del aborto o del libre comercio. Para eso existen otros foros.

–¿En qué ha cambiado el municipio en estos 17 años?

–Tenemos una mejor calidad de vida debido a las inversiones de distintas administraciones. Podemos presumir, entre comillas, de que tenemos la red de abastecimiento de los diez pueblos cambiada, un saneamiento integral que nos hizo la Consejería de Medio Ambiente con Paco Martín a la cabeza, de ocho millones de euros. Es decir, que nuestros ríos están saneados y tenemos los mejores servicios. Además, de 17 años para acá podemos presumir de que tenemos un complejo deportivo que es la envidia de muchos municipios de Cantabria y vamos a inaugurar una pista de atletismo en breve. También tenemos dos bibliotecas, un centro de salud importante en Sarón y otro en La Penilla... En resumen, es un municipio seguro en el que a la gente le apetece vivir, hay muchos espacios abiertos y nos preocupamos por la gente joven y por la gente mayor. En los últimos años hemos sido el municipio con menos delitos penales de la comunidad autónoma, pero faltan muchas cosas, no está todo hecho.

–¿Qué cosas faltan?

–Aparte de conservar todo lo que tenemos y equilibrar un poco la balanza en lo social y ayudar a quien lo necesita, el proyecto más importante que tenemos es hacer un centro cultural. Queremos comprar un terreno para hacerlo. Hace muchos años que peleamos por ello y algún consejero nos lo prometió pero luego no lo hizo. Fue el señor Marcano, que vino aquí hace diez u once años y lo dijo a bombo y platillo. Lo publicaron los periódicos, pero después nada. Entonces, como ahora la situación económica es dificultosa, este año vamos a comprar el terreno junto al campo de fútbol de Sarón, que nos va a costar 600.000 euros y los dos años que nos quedan de legislatura a ver si es posible construirlo. El proyecto contempla un edificio con un cine-teatro y una sala de exposiciones, una cosa sencilla donde se pueda reunir la gente, porque ahora mismo no tenemos nada.

–¿El centro cultural es entonces su asignatura pendiente?

–Sí, sí lo es. Pero tenemos más proyectos estrella e ilusiones y vamos a pelear por ellas. Como segundo objetivo hemos entablado conversaciones con la factoría Nestlé, que tiene un proyecto para hacer un Museo del Chocolate, una idea que decayó por el momento económico, pero nosotros estamos preparando un viaje, no sabemos aún si a Barcelona o a Suiza, para hablar, a través de la fábrica de La Penilla, con los responsables de la multinacional y para ver las posibilidades que hay de hacerlo. Nestlé tiene dos proyectos para rehabilitar el viejo chalé de la finca de las Ánimas para hacer allí un economato.

–¿Y cómo va a ser el presupuesto de este año?

–Posiblemente no sea un presupuesto políticamente correcto, porque destinamos cerca de 500.000 euros a comprar terrenos, pero esa va a ser la base después para realizar nuestras inversiones. Dedicaremos 60.000 euros a la compra de un terreno en Basconia y a hacer un parque. Después destinaremos otros 300.000 euros para abonar el 50% del coste del terreno del centro cultural y luego vamos a sacar a concurso la renovación del alumbrado. Con el ahorro que consigamos en el contrato eléctrico conseguiremos unos 120.000 euros para comprar un terreno en La Abadilla y ampliar el parque existente, y otra finca en La Encina para construir un centro cívico, que es el único pueblo donde no lo hay.

–Después de todos estos años en la Alcaldía, ¿cuál cree que ha sido su mejor y su peor momento?

–Mi peor momento es cuando me llevaron al juzgado, algo que no me gustaría que le pasase a nadie y más con las acusaciones que se me hacían en aquel momento. Personalmente se pasa mal, porque aunque sepas que eres inocente es otra persona quien te va a juzgar y va a decidir si lo eres o no. Afortunadamente, hoy en día puedo decir que de 16 denuncias que me pusieron se han archivado todas excepto una, que es la que me acusaron de contratar a dedo a una o dos personas en el aula de dos años.

–¿Cree que va a salir victorioso de esa causa judicial?

–Sí, estoy seguro, porque ni siquiera fui a esa selección de personal, ni estuve en el tribunal. Pienso que es un error judicializar la vida política, salvo en casos extremos. A mí nunca me acusaron de robar ni de llevarme nada del Ayuntamiento sino de otros actos que no eran delito económico, de tal manera que el juez llegó a decir en una de las sentencias que estaban rayando la temeridad con ese tipo de denuncias.

–¿Y los buenos momentos?

–He tenido muchos buenos momentos, sobre todo cuando la gente viene a pedirte algo y ves que puedes ayudar. Aunque no podemos hacerlo siempre, es una satisfacción cuando sí puedes.