San Lucas, algo más que una feria

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Las cabras fueron protagonistas, un año más, en la feria de San Lucas. / Roberto Ruiz

  • Miles de personas cumplieron ayer la tradición de acudir a la ancestral cita ganadera de Hoznayo

A pesar de caer en miércoles y coincidir con la feria de ganado de Torrelavega, miles de personas cumplieron ayer la tradición de acudir a San Lucas en Hoznayo. Una cita ancestral que ha ido evolucionando con el tiempo y se ha transformado, en la actualidad, en una fiesta ganadera de referencia en toda la región. En cuanto a números, San Lucas contó ayer con la afluencia de un millar de cabezas de ganado, procedentes de 55 ganaderías distintas, y se instalaron más de 400 puestos de venta ambulante.

La de Hoznayo es, junto con la de Los Santos de Potes, la cita ganadera más antigua de la región. Sus orígenes se remontan a la baja edad media (1521) cuando, gracias a un privilegio concedido por la Junta de Ávila, se celebró la primera feria de San Lucas. En estos más de cinco siglos, la fiesta ha evolucionado mucho y, aunque también ha tenido sus altibajos, nunca dejó de celebrarse gracias al empeño de los propios ganaderos y el apoyo de la instituciones locales. «La colaboración de los ganaderos es fundamental, sin ellos no podríamos celebrar la fiesta», destacaba ayer el concejal encargado de la organización, Ángel Arronte.

Y es que, aunque apenas se hacen transacciones económicas ya, los ganaderos de toda la comarca siguen acudiendo sin ningún tipo de contraprestación económica. «Yo soy un activo del pueblo y por Hoznayo hago lo que haga falta», explicaba ayer Antonio Asenjo, un ganadero local de 69 años que fue una de las personas que impulsó San Lucas, treinta años atrás, cuando pensaron que desaparecería para siempre. «Es una fiesta muy antigua y tradicional y, aunque no sea fiesta, la gente para aquí siempre», explicaba.

Del mismo modo, otro incondicional de San Lucas, José Miguel Abascal, de 61 años, destacaba que lo importante es sentir la tradición de bajar el ganado y vivir la fiesta. «Recuerdo la feria desde que me traía mi padre de pequeño, la gente viene a San Lucas aunque nieve y nos vemos de año en año aquí, es una cosa muy bonita», afirma. José Miguel llevó ayer a la feria 22 yeguas y algún potro por el que reconoció haber recibido alguna oferta tentadora, aunque no vendió.

Y es que una de las señas de identidad de San Lucas es precisamente el ganado caballar, mular y asnal en el que se especializó ya a mediados del siglo XIX, hasta el punto de que fue considerada una de las ferias más importantes de Cantabria en este tipo de reses. De hecho, ayer hubo bastante presencia caballar, pero también se pudieron contemplar numerosos ejemplares de cabras, ovejas y ganado bovino de distintas razas hasta contabilizar el millar de cabezas, según la organización. A la par, y en compensación por llevar las reses, el Ayuntamiento ofreció una comida a los participantes, a los que regaló cerca de un centenar de campanos, que se repartieron en función del número de ejemplares que se presentaron a la feria.

En cuando al mercado ambulante que acompaña a San Lucas, este año se desbordaron todas las previsiones. El Ayuntamiento contabilizó más de 400 puestos entre artesanía, gastronomía, vestimenta o calzado, que llegaron de toda Cantabria, provincias limítrofes y uno de Málaga. «Nos explican que con San Lucas arreglan el año», explicó la regidora,María Jesús Susinos.

Por la feria se dejó ver, entre otros políticos, el presidente regional, Miguel Ángel Revilla, que no paró de hacerse fotos con todos aquellos que se lo pedían.