Camargo despide a un bombero y le readmite después como administrativo

  • El trabajador no pasó los exámenes médicos para atender emergencias, labor que él nunca realizó como voluntario de Protección Civil

El encaje de los 13 exvoluntarios de la extinta Agrupación de Protección Civil y la correspondiente creación del nuevo Servicio de Extinción de Incendios ha dejado atado de pies y manos al Ayuntamiento de Camargo. Así al menos se desprende de los acontecimientos acaecidos en los últimos días, cuando el Consistorio procedió a despedir a uno de los nuevos trabajadores para, acto seguido y ante el temor de un nuevo revés en los tribunales, readmitirle con funciones de administrativo y no como bombero.

La historia arranca el pasado 4 de octubre, cuando por resolución de Alcaldía se procedió a declarar extinguida «por causas objetivas» la relación laboral que ligaba a uno de los efectivos del recién creado Parque con el municipio. El motivo no era otro que no haber superado los pertinentes exámenes médicos relativos a la evaluación de riesgos en el puesto de trabajo, por lo que se instaba al interesado a pasar por el departamento de Intervención a recoger el finiquito correspondiente a razón de 20 días por año trabajado. La resolución hacía hincapié en «que se considera necesario mantener todos los puestos de trabajo de bombero-conductor operativos, ya que dada la plantilla municipal, la falta de puestos de trabajo operativos conllevará de forma necesaria limitaciones en los turnos que se creen».

Sin embargo, el asunto dio un giro de 180 grados en apenas diez días. Por el camino, un factor clave, pues como informó este periódico el nuevo servicio de extinción de incendios recibió el pasado 7 de octubre su primer varapalo judicial al ganar otro de los integrantes su demanda por modificación sustancial de sus condiciones laborales respecto a las que poseía cuando operaba dentro de la Agrupación de Protección Civil y que se vieron reconocidas por el Juzgado de lo Social nº2 de Santander, sentencia que fue el inicio del fin del antiguo modelo de voluntarios en Camargo y el germen de la actual situación. En ese caso, el damnificado recuperaba su condición de cabo y el Ayuntamiento tendrá que modificar la estructura del servicio para que el demandante pueda trabajar a turnos, puesto que ahora los empleados incorporados solo operaban en horario de mañana.

Cambio en 10 días

Con este precedente sobre la mesa, llegó la segunda resolución de Alcaldía el 14 de octubre. En ella se reconocía que el bombero que había sido despedido días antes ya había interpuesto en sede judicial una demanda similar para que se adecuasen sus funciones a las ejercidas previamente, que se integraban en el área de ‘administrativo y programador informático’ a tiempo parcial, por lo que la Casona ha optado por curarse en salud e incoar expediente para la creación de la citada plaza.

Mientras los juzgados siguen pronunciándose respecto a los casos individuales –el jefe de servicio y antiguo coordinador de la Agrupación tuvo un pleito el lunes por el mismo tema– las miradas están puestas en la demanda colectiva interpuesta por otros 22 exvoluntarios y cuyo caso está visto para sentencia tras procederse al juicio la semana pasada. En su caso, reclaman igualmente que se reconozca un vínculo laboral con el Ayuntamiento, lo que sumiría al erario municipal en nuevos gastos.

En paralelo, el equipo de gobierno trabaja para cubrir las 16 plazas del servicio a través de un concurso-oposición, mientras sigue explorando vías para mancomunar la gestión del Parque con Piélagos o que sea el Gobierno cántabro quien a través del 112 tome las riendas del complejo situado en el Polígono de Trascueto (Revilla).