La ladera de El Cuco recuperará su pendiente a finales de enero

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Aspecto actual del Alto del Cuco. / Roberto Ruiz

  • Urbanismo ya tiene la autorización ambiental para las plantas de machaque de los residuos y ha empezado a triturar los escombros para usarlos en su recuperación

Destruidos los esqueletos de hormigón que una sentencia definió como una ilegalidad con un «brutal impacto paisajístico», Tragsa comienza ahora los trabajos para devolver al monte su ladera. Una salvaje dentellada de 600.000 metros cúbicos esquilmó este espacio para levantar 241 viviendas y ahora los cadáveres de cemento servirán para devolverle, en la medida de lo posible, su antigua imagen. El director general de Urbanismo, Francisco González Buendía, explica que «lo más rápido» era el derribo de los edificios de los bloques y las viviendas unifamiliares y que ahora se empiece a reconstruir la morfología de la ladera sin necesidad de aporte de tierras exteriores, utilizando los escombros procedentes del derribo para la recomposición de la montaña. El objetivo es que en enero vuelva a parecer una «pendiente».

El Gobierno ya ha recibido la autorización ambiental para la instalación de dos plantas portátiles de «valorización de residuos» y «machaque», que separa y tritura los residuos inertes, como el hormigón, que legalmente sean reutilizables hasta convertirlos «en material adecuado» para su uso como relleno, junto a la tierra que se excave. Los operarios de Tragsa ya han comenzado a machacarlo «para conseguir el tamaño adecuado».

Esta primera actuación, adjudicada el pasado viernes a Tragsa, contempla además la regularización topográfica de la zona edificada, devolviendo a la ladera las «pendientes similares a las que tenía en origen». En los diez meses posteriores se acometerá la regeneración ambiental de toda la zona, mediante una revegetación que se hará de manera graduada. El proyecto aborda el proceso de rehabilitación ambiental «no como una obra, que se desarrolla en un plazo acotado, sino como una estrategia de actuación con un desarrollo temporal que alcanza el medio y largo plazo» para garantizar el éxito de la intervención.

En «dos o tres años» se podrá revertir la situación y veremos la ladera del monte regenerada paisajísticamente. Eso al menos sostiene, aunque con prudencia, Roberto Morado García, coautor junto a Magdalena Pi Martínez del proyecto de rehabilitación. Eso costará más. Tiempo y dinero. En concreto, lo segundo, 2,7 millones de euros.

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