Marina de Cudeyo retoma el proyecto para acabar la Casa Club de La Junquera

Las instalaciones del Club de Golf llevan años paralizadas mientras se resolvía el conflicto en el Consejo de Estado.
Las instalaciones del Club de Golf llevan años paralizadas mientras se resolvía el conflicto en el Consejo de Estado. / Roberto Ruiz
  • El edificio, que iba a ser también Centro de Interpretación de Golf, llevaba años paralizado por un conflicto con las adjudicatarias de las obras

Marina de Cudeyo ha adjudicado el contrato para la reforma de proyecto técnico y dirección facultativa que permita finalizar las obras de la Casa Club y Centro de Interpretación de Golf en honor a Severiano Ballesteros de La Junquera (Pedreña). Un proyecto estancado que nació ‘gafado’ y que ha sufrido constantes paralizaciones y modificados de obra con sobrecoste añadido. El Consistorio achaca lo sucedido al conflicto entre la constructora y la dirección técnica de la obra, un asunto que acabó resolviéndose a favor de los intereses municipales en el Consejo de Estado.

Una vez resuelto el contrato con las empresas (SIEC y Riaño Arquitectos)el Ayuntamiento ha desbloqueado la parálisis del edificio que está prácticamente finalizado en su exterior, a la espera de algunas reformas importantes en el interior por defectos del diseño.

Para ello, ha adjudicado al arquitecto Edgar Robledo el reformado por importe de 21.175 euros. Con posterioridad, y en base a una partida con cargo al Plan de Dinamización Turística –del que era el «proyecto estrella»– se terminará la obra que podría estar lista «para primavera», explicó el concejal de Urbanismo, Pedro Pérez Ferradas. El edificio, albergará diversos servicios del campo, pero aún no hay nada planeado con respecto al centro de interpretación de Seve.

En marzo de 2011, un mes antes de las elecciones municipales, se ponía la primera piedra de la Casa Club en honor a Severiano Ballesteros. Tras ello se iniciaban las obras del complejo deportivo presupuestado en 735.000 euros y asomaban los problemas. La primera paralización importante que se encontró el equipo de Gobierno entrante (PP) estuvo motivada porque nadie había reparado en la línea de media tensión que sobrevolaba el edificio, lo que sumó al proyecto un retraso y otros 30.000 euros.

Además, y según las fuentes municipales consultadas, la relación entre la promotora y la dirección de obra era, cada vez, «más tensa», y eso daba lugar a constantes enfrentamientos que se traducían en modificaciones y retrasos de obra. Por si fuera poco, el proyecto inicial no contempló algo tan básico como la «climatización» del edificio y hubo que sumar otros 100.000 para acometerla. Asimismo, el diseño tampoco comprendía la urbanización exterior por lo que se realizó otra ejecución por separado que sumó más de 200.000 euros. A todo esto hay que añadir, «errores de bulto» en el diseño del edificio, como la falta de cocina para la cafetería. El proyecto fue premiado en un concurso de ideas en 2009.