El casco urbano que viene

La zona de Cros se verá beneficiada con la actuación para cubrir las vías del tren.
La zona de Cros se verá beneficiada con la actuación para cubrir las vías del tren.
  • Proyectos como el cubrimiento de las vías del tren o el parking en altura detrás de la iglesia del Santo Cristo están llamados a cambiar la fisonomía local

De los planos a la realidad. Un largo camino que no todos los proyectos consiguen completar y que acaba con infografías, notas de prensa y noticias relegadas al olvido o, a lo sumo, guardadas en un cajón a la espera de tiempos mejores. Sin embargo, el Ayuntamiento de Camargo se halla inmerso en un ambicioso plan que, en caso de poder concretarse, transformaría en gran medida el casco urbano, tanto la cohesión del centro entre Maliaño y Muriedas como la dificultad actual para encontrar una plaza de aparcamiento, una tarea que en determinadas horas del día se convierte prácticamente en misión imposible.

Porque al calor de la tramitación del nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), que el equipo de gobierno que dirige Esther Bolado aspira a tener listo antes de las próximas elecciones de 2019, el Consistorio pretende avanzar en la gran obra histórica por antonomasia en el Valle: La recurrente reivindicación de una solución para sortear las vías del tren a su paso por el corazón de Maliaño y Muriedas, que se erigen como una auténtica frontera entre las dos zonas más pobladas del municipio.

Soterramiento. Un término que se ha venido repitiendo de forma constante en los últimos lustros y que ha vuelto a quedar en suspenso después de que la propia Bolado conociese de primera mano tras reunirse con responsables del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) en Madrid que el protocolo rubricado entre Camargo, Santander y el Ministerio de Fomento en 2010 quedó en papel mojado apenas se firmó.

El casco urbano que viene

Aquel documento contemplaba soterrar 750 metros de vía como contraprestación a que Camargo recibiera los talleres ferroviarios que debían desaparecer de Santander, que liberaría amplias zonas de suelo para ser utilizadas como espacio ciudadano. No obstante, ese plan está muerto hoy en día.

Por ello, Bolado y su equipo trabajan en otra fórmula más modesta, pero a la vez más realizable, que ya empieza a trascender. En lugar de soterramiento, la fórmula para mejorar la unión del casco urbano paso por «cubrimientos» de determinadas áreas. Como avanzó este periódico días atrás, la regidora estima que los trabajos afectarían a un tramo próximo a los 400 metros, cuya efecto principal se dejaría notar en el área comprendida entre el Puente de Cros –por el que acceden los automóviles procedentes de la S-10– y la iglesia de Santo Cristo en Muriedas. Esta actuación permitiría conectar el Parque de Cros con su homólogo de Lorenzo Cagigas, una de las grandes aspiraciones municipales.

El Ayuntamiento, tras diversas reuniones con ADIF, está a la espera de que la entidad estatal se pronuncie en relación a la viabilidad de la obra y, principalmente, el coste que supondría llevarla a cabo. La respuesta se espera, en principio, para el próximo mes. Fomento no tiene en sus presupuestos de 2017 consignación específica para esta actuación, pues desde el Ministerio entienden que los trabajos arrancarían más adelante.

Con este escenario, Bolado ha asegurado en más de una ocasión que las sensaciones con ADIF «son muy positivas», aunque ahora resta que la buena sintonía acabe rindiendo fruto.

Más infraestructuras

En paralelo, aunque relacionado con el cubrimiento de las vías, se encuentra el plan municipal para aliviar la falta de plazas de aparcamiento en el casco urbano. El concejal de Hacienda, Héctor Lavín, trabaja en un proyecto para crear un aparcamiento en altura detrás de la iglesia del Santo Cristo de Muriedas con una capacidad aproximada de 200 vehículos, según las previsiones iniciales.

El casco urbano que viene

Para ello, el Consistorio pretende utilizar dos fincas. Una justo detrás de la parroquia, que es propiedad del Obispado, y otra aledaña de titularidad municipal, justo detrás de la Casa Azul, sede del área de Servicios Sociales. Mientras que con la parcela pública no existen problemas para llevar adelante la iniciativa, con la otra se está hablando con la Diócesis para articular un convenio que permita formalizar la colaboración. La predisposición inicial del Obispado, según fuentes conocedoras del asunto, es la de ayudar y mejorar la calidad de vida de los vecinos.

Dado que estos terrenos sobre los que se quiere levantar el parking en altura son colindantes a las vías del tren que se pretenden cubrir, el Ayuntamiento ya ha mandado estudiar los condicionantes técnicos que existirían para que ambos proyectos sean compatibles.

En síntesis, dos actuaciones ambiciosas que actualmente se encuentran en fase embrionaria, pero que están llamadas a revolucionar el casco urbano de Camargo tal y como es conocido hoy en día.

Ahora solo queda lo más difícil, trocar las buenas intenciones y las ideas políticas por consignaciones presupuestarias e informes técnicos favorables. En ello anda el Ayuntamiento de Camargo, aunque deberá contar con la aquiescencia de otras entidades, como el propio Ministerio de Fomento, para poder alumbrar el casco urbano del futuro.