El Pantano del Ebro sigue esperando el otoño

En la foto de la izquierda se ve la torre de la iglesia de Villanueva de las Rozas sumergida en el pantano, que es la estampa habitual de la zona. Esa foto se hizo el pasado mes de junio. En la imagen de la derecha se ve cómo está ahora mismo, en pleno mes de noviembre. / Fotos: Javier Cotera | Vídeo: Pablo Bermúdez
  • La capacidad del embalse a estas alturas del año está en el 36,4%, el tercer nivel más bajo de los diez últimos años

La famosa torre no descansa sobre el agua y las orillas andan más lejos que de costumbre. La imagen del Pantano del Ebro llama la atención. Está a un 36,4% de su capacidad, lejos por ejemplo del 53% del año pasado a estas alturas. Son las consecuencias de un verano seco y de un otoño que, por ahora, prácticamente no ha aparecido por Cantabria. Para muestra, octubre. En localidades como Tama ha llovido un 80% menos de lo normal. "Saltarse una estación nunca es bueno para el campo", advierten los ganaderos.

"Periodo de bajo volumen", explican desde la Confederación Hidrográfica para referirse a "un embalse plurianual" cuyo volumen depende de más de un año de actividad. Subidas y bajadas. La situación actual es la tercera con niveles más bajos en los diez últimos años. Fue peor en 2005 y en 2012 y en ambos se produjo la recuperación con las lluvias del otoño y el deshielo tras las nevadas. Ahora, "la explotación sigue siendo la normal" y están atentos a la evolución. De hecho, el año hidrológico (que va del 1 de octubre al 30 de septiembre) está dando sus primeros coletazos con las vistas puestas en la primavera, el momento clave. "Es un punto de partida peor, reflejo de la sequedad de los últimos meses".

Con todo, la imagen del pantano es solo un ejemplo de un reguero de consecuencias. Apicultores, ganaderos, agricultores… Una, más allá de lo evidente, es curiosa: la plaga de orugas se está comiendo los prados.

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