Alto Campoo coge fuerza

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Los esquiadores disfrutaron de la jornada de hoy en Alto Campoo. / Sane

  • Tras un comienzo de temporada tardío y complicado, la estación registró ayer 3.500 esquiadores

Los 3.500 esquiadores que ayer pasaron religiosamente por taquilla son prueba irrefutable de que hay una legión de amantes entregados a un deporte que obliga a estar dispuesto a pasar mucho frío e incluso, como ocurrió ayer durante buena parte del día, a conformarte con ver lo justo. Ni los cuatro grados bajo cero, ni la niebla, que a ratos complicó bastante la visibilidad, desanimaron a quienes se habían levantado decididos a no perderse un día de esquí en el que, por lo demás, las condiciones de la nieve eran casi perfectas.

La cifra, lejos de los días gloriosos en los que la estación roza los cinco mil esquiadores, es suficiente para alegrar a quienes tienen alguna responsabilidad en el complicado entramado de tareas que exige una instalación deportiva como Alto Campoo: directores técnicos, pisters, responsables de pisar la nieve, de los remontes, monitores, y esas decenas de personas que se encargan de preparar y darle a uno un caldito cuando toca descanso.

A la espera de una buena nevada que permita que la estación esté a pleno rendimiento (ayer había 16 de las 22 pistas abiertas, un 73%), David Aja, director de las instalaciones, está encantado porque los cañones, y las bajas temperaturas de estos días, están permitiendo que la calidad de la nieve sea alta. "La verdad es que hoy las cosas han marchado muy bien a pesar de la niebla y de que seguimos sin poder abrir el Castro y el Cuchillón porque aún no tenemos nieve suficiente como para pensar en meter las máquinas sin riesgo a estropearlas. Por otro lado, hay que pensar que, a las 3.500 personas que han pasado por los tornos de la estación, hay que añadir los muchos aficionados al esquí de travesía y marcha con raquetas que cada día, y especialmente los fines de semana, acuden a Alto Campoo. No podemos manejar un datos sobre cuántos pueden ser, pero cada día son más".

Cualquiera que se haya dado una vuelta por allí sabe que lo que dice el responsable de la estación es cierto. Esta semana, en el refugio Tres Mares no han parado. Un curso ha juntado a quince alpinistas de la estación de Valdezcaray, a unos cuantos más que han llegado dispuestos a testar materiales, esperando que Jaime Martín, su propietario, les diera cobijo, y a un grupo de chavales de Asprona-El Bierzo con sus monitores. Ayer, también él estaba satisfecho. "Cada día hay más aficionados a la montaña y más gente dispuesta a pasarse unos días entre estos picos. Y no sólo en temporada de nieve", asegura explicando que este fin de semana el poblado está especialmente animado porque se celebra el Trofeo Chavaluco.

Las condiciones, a ratos complicadas, no importaron lo más mínimo a los 136 niños de entre 13 y 15 años que ayer y hoy participarán en una de las pruebas con más solera de la estación: El Chavaluco. Esquiadores de clubes madrileños, riojanos, asturianos, aragoneses y castellano-leoneses, además de cántabros, coparán durante todo el fin de semana la pista del Tres Mares. Ayer tocó el eslalon gigante y hoy el especial. Ellos, sus entrenadores, y la clásica representación familiar que suele acompañar este tipo de torneos, convirtieron este fin de semana al valle en un lugar animado que llevaba semanas esperando que el tiempo acompañara.

Un día "potente"

La prueba de que la cosa pintaba bien está en que la Escuela Española de Esquí era a las diez de la mañana un hervidero. "Esta es una estación familiar, así que la mayor parte de la gente, el 90% aproximadamente, solicita cursos de iniciación. Lo normal es que se contraten dos horas y la verdad es que este está siendo un fin de semana potente", explicaba Emilio Ruiz, director de una escuela que oferta clases para uno o dos alumnos por 35 euros la hora y, si el cliente quiere ir en grupo, solo por ocho.

Un precio perfectamente asumible pero al que el esquiador debe sumar los 30 euros del pase del día (19 si es un niño), la gasolina y un piscolabis (si no lo ha traído de casa), que puede salir por otros cinco. Eso, si ya cuenta con el equipo.

Es verdad que, a cambio, uno pasa el día en un lugar precioso respirando aire puro y haciendo ejercicio; que puede hacerlo en compañía de amigos, de niños, e incluso de abuelos, y que esquiar, como andar en bicicleta, nunca se olvida.

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