El GPS se aturulla con Nestares

El camión portugués quedó atrapado en la hilera de árboles que flanquea la entrada al pueblo riojano de Nestares.
El camión portugués quedó atrapado en la hilera de árboles que flanquea la entrada al pueblo riojano de Nestares. / Javier Fontecha
  • Un camión portugués que iba al pueblo campurriano se queda atascado en la entrada de su homónimo de La Rioja

Cierto es que ambos están enclavados a más de 850 metros de altitud y que desde julio del 2010 mantienen una estrecha relación como pueblos 'hermanos'. Pero una cosa es Nestares, la localidad cántabra de unos mil habitantes perteneciente a Campoo de Enmedio, y otra el pequeño Nestares de La Rioja, con unas cien almas censadas. Que se lo expliquen al GPS, que el pasado lunes le volvió a hacer en La Rioja otra de las suyas a un camionero extranjero después de otros episodios similares en ambas comunidades autónomas. Esta vez el infortunado resultó un portugués que quería dirigirse a Cantabria, pero que acabó varado en la entrada del Nestares riojano.

Ocurrió sobre las 15.00 horas, cuando algunos nestariegos disfrutaban de la comida del Lunes de Pascua, otros comenzaban la sobremesa y alguno había salido a pasear bajo el sol de primavera. A la entrada del pueblo y tras sortear insólitamente el zigzagueante ascenso desde el empalme con la N-111 hasta el casco urbano, un tráiler luso de grandes dimensiones hizo su aparición en la entrada de Nestares con serias dificultades para continuar avanzando. El vehículo pasaba a escasísimos centímetros de la hilera de árboles que da la bienvenida a la localidad y el camionero pronto se dio cuenta de que se había quedado encajado sin posibilidad de avance. "No podía tirar más adelante", explica Javier Fontecha, uno de los testigos. Y es que la calle Carretera, ya de por sí angosta, se bifurca pasados unos metros en dos vías aún más estrechas. Así que una decena de personas acudió a socorrer al conductor, visiblemente nervioso. "Estaba más cabreado que un mono", recuerda el alcalde, Francisco Javier Hurtado.

Y es que el GPS lo había dejado atorado en el Nestares riojano y, encima, no sabía español para comunicarse. "No le entendíamos nada, por lo que tuvimos que darle instrucciones con mímica", relata el primer edil. Durante una hora y media los nestariegos y un camionero jubilado de Torrecilla en Cameros le fueron indicando cómo maniobrar para salir de la angostura. "Lo hizo muy bien. Se notaba que se trataba de un buen profesional", asegura Fontecha. Los lugareños lo guiaron para dar marcha atrás casi cien metros y subir por otra calle donde podía dar la vuelta en las inmediaciones de un pabellón. Así fue como poco a poco salió del aprieto y logró encaminarse, al fin, hacia Cantabria.

"Nos dio las gracias y nos estrechó las manos. Estaba llorando de la emoción", evoca el testigo. Los vecinos correspondieron sus gestos de gratitud con un sonoro aplauso. Y algunos aún pensaron que el camionero portugués tuvo suerte. "Al estar en Semana Santa aquí ha habido gente por todos los lados; pero le llega a pasar otro día y se encuentra solo", admite el regidor. Y es que sólo unas 25 almas habitan de continuo el Nestares riojano.

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