Medicina e Informática, títulos con trabajo seguro

Los universitarios barajan la vocación y las salidas laborales como preceptos claves para decantar     la elección de la titulación.
Los universitarios barajan la vocación y las salidas laborales como preceptos claves para decantar la elección de la titulación. / MARÍA GIL LASTRA
  • El INE eleva la tasa de empleo al 100% en ambas carreras, y sitúa las de Humanidades en el 47%

La crisis aprieta el mercado laboral, pero no lo ahoga. Las cifras parecen repuntar, aunque solo sea de forma tímida, y dejan claro que la titulación universitaria no asegura el éxito en la lucha por un empleo, pero desde luego facilita las cosas. «Eso es lo que se desprende de las tendencias que observamos en el día a día de nuestro trabajo», aclara José Ramón Llata, director del Centro de Orientación e Información de Empleo (COIE). «Los empleadores buscan siempre a la persona más formada». Según el Instituto Nacional de Estadística (INE) el 74% de los 1.751 alumnos que finalizaron sus estudios en la Universidad de Cantabria en 2010 han encontrado trabajo. Analizado por titulaciones, el caso de Informática y Medicina es el mejor: el 100% de los egresados encuentra empleo.

«Todo esto hay que mirarlo siempre con matices», rebate Nuria Estébanez, en quinto curso de Medicina. «El 100% de los médicos están trabajando porque existe el MIR y eso aún es formación. La situación no es tan fácil cuando se acaba esa residencia», detalla. Piensa lo mismo Pablo Santiago, compañero de facultad, pero en segundo curso: «Hay muchos médicos que están repitiendo el MIR en otra especialidad a la espera de encontrar empleo. Y otros tantos que tienen que emigrar a otros países para lograr un trabajo que les permita vivir», apunta. O sea, no es oro todo lo que reluce, «pero tampoco nos podemos quejar, de un modo u otro tenemos trabajo».

En Informática no hay trampa ni cartón: «El mundo está digitalizándose y cada vez las empresas van a necesitar más expertos de nuestra rama», opina Adrián Ibargüen, en primer curso de esta ingeniería. «Cuando eliges una titulación de este tipo lo haces porque te gusta, está claro, pero es inevitable pensar también en que las posibilidades de encontrar trabajo en un futuro van a ser óptimas», agrega. Desde el COIE se confirma que la demanda incluso supera a la oferta de titulados de la Facultad de Ciencias.

En otros casos los estudiantes son 'víctimas de su vocación'. «La Historia me gusta más que nada, es una pasión. Sé que no voy a tener tantas facilidades como tendrán otros de carreras con más posibilidades laborales, pero creo que uno tiene que hacer lo que le gusta hacer, lo que le apasiona», zanja Sandra Alles, alumna de segundo curso de Historia. Según el mismo informe publicado por el INE, la rama de Artes y Humanidades está un poco más castigada por la precariedad. La tasa de empleo en este caso se aleja de esos picos de éxito y desciende hasta el 47%.

«La solución es especializarse, hacer posgrados y entender que tenemos una formación lo suficientemente amplia como para desempeñar múltiples trabajos relacionados con este ámbito», completa Jorge Soler, compañero de Sandra en el aula de segundo de Historia.

El problema del contexto

El dato no es del todo malo si se atiende al contexto del que surge: «Un tiempo de crisis que ha azotado al mercado laboral con una virulencia inaudita. Han sido los años más álgidos del problema económico y aún así estamos hablando de unas tasas de colocación de egresados universitarios realmente elogiables», razona el vicerrector de Estudiantes Rafael Torres.

La única contrapartida puede encontrarse en la naturaleza de los contratos firmados, que no son los mejores. «Somos conscientes de que más del 35% de los universitarios tienen empleos por debajo de su cualificación, pero es una consecuencia directa de la falta de empleo», añade Torres. «Los empleadores prefieren personas mejor formadas para puestos que en principio pueden requerir menores conocimientos; pero es algo que se irá regulando a medida que se recupere el mercado».

Algo de esa luz se empieza a percibir el COIE. «Podríamos decir que la tónica en el 2015 y en estos primeros meses del 2016 es de un importante ritmo de crecimiento en cuanto a número de contratos. Al margen dejamos la calidad y duración, eso sí. Continúa una cierta temporalidad frente a una contratación indefinida», explica Llata. Pero las cifras están ahí, no admiten otra interpretación: «El Coie publicó en 2014 232 ofertas de trabajo; y en 2015 este número aumentó hasta 480, más del doble que el año pasado. Es un dato que nos indica que ya no estamos ante un mercado laboral estático o estancado y que las empresas empiezan a tener la necesidad de contratar».

Más formación

La solución de muchos pasa por incrementar formación. «Este pasado año me dieron la oportunidad de apuntarme al doble grado de Matemáticas e Informática y acepté. Creo que haciendo las dos titulaciones tienes todo lo que le puede faltar a un matemático en el ámbito informático y toda esa base teórica que a veces echa de menos un programador. Es un plus que me va a diferenciar». La opinión de Daniel Sebastián, en segundo curso de ese nuevo programa de la Facultad de Ciencias, es compartido por muchos egresados que dedican más tiempo, esfuerzo y dinero a especializarse a través del posgrado.

«Lo que no se puede es caer en el error de pensar que tenemos demasiados titulados en el mercado. La lógica es imaginar que es bueno contar con toda esta gente formada y que es el mercado el que tendrá que reconfigurarse, basar su diferencia en el valor añadido y construir con ello un modelo económico más competitivo basado en el conocimiento», opina Torres.