Ignacio Sanz, hace unos días, en el campus cántabro. :: DM
Ignacio Sanz, hace unos días, en el campus cántabro. :: DM

«Valdecilla se ha visto siempre desde fuera como un referente»

  • Ignacio Sanz Paz - Médico e investigador

  • Nuevo 'Alumni distinguido' de la UC, afirma que la fuga de cerebros debe ser una «oportunidad»

Lo complicado de Ignacio Sanz Paz (Santander, 60 años) es comprender cómo alguien ha sido capaz de reunir la suficiente fuerza intelectual y física para consumar una carrera que lo ha alzado hasta lo más alto de la investigación biomédica mundial y al tiempo le ha permitido ser quinto puesto olímpico en los Juegos de Los Ángeles 1984. «Muchas veces fue difícil. La clave siempre ha sido la voluntad, creer realmente en lo que haces», apunta desde el otro lado del Atlántico el experto en inmunología Molecular, profesor en el Manson Lowance (Atlanta) y director de la Escuela de Medicina de la Universidad de Emory, donde desarrolla su labor investigadora en torno a los mecanismos de los Linfocitos B.

Ahora suma una nueva distinción, el 'Alumni distinguido' de la universidad en la que estudió...

Aquellos años en Santander fueron estupendos. Sobre todo a partir del segundo año, cuando comencé las prácticas en el hospital Valdecilla. Allí adquirí la pasión por la enfermedad, la necesidad de querer entenderla.

Visto desde fuera, ¿es realmente Valdecilla el hospital de referencia que creemos en Cantabria?

Creo que lo es. Ya lo era en épocas pasadas, antes incluso de aquel tiempo en que yo lo descubrí. Ha sido siempre un lugar pionero en muchos aspectos: transplantes, inmunología, etc. Y no solo en España, en todo el mundo. Lo mejor son sus profesionales. Gente que tiene pasión por lo que hace, y mucho talento. Aquel lugar me cambió la vocación, me enseñó el verdadero valor del rigor médico. Mi línea iba hacia la vertiente clínica y luego cambió a la rama investigadora.

Y sin embargo emigró en cuanto tuvo oportunidad.

Nací en Santander y en 1979 marché a Madrid para empezar el internado. Luego vino EEUU.

Ha dicho que el viaje es difícil, pero que es una oportunidad estupenda para crecer.

Irte de tu casa, de tu país, es complicado. Creo sinceramente que la oportunidad de emigrar durante un tiempo es estupenda. Lo que tiene que haber es posibilidades de retorno para quien lo desee, y eso, tal como están hoy las cosas, es imposible.

Sobre todo si continúan los recortes a la ciencia.

No es solo cuestión de falta de financiación, que sí. España necesita reconfigurar la gestión de la investigación y la universidad. Fuera hay muchas más oportunidades para que un joven con talento pueda encontrar un caldo de cultivo profesional que le ofrezca un plan de desarrollo vital y profesional. En España eso no funciona así.

¿Pero quizá si se invirtiera ese soñado 3% del PIB en investigación las cosas irían mejor?

Estaría bien ese 3%, pero también es necesario implicar a la empresa privada y asegurar que funcionen las líneas de mecenazgo y filantrópicas. Hay que trabajar mucho en todo esto.

Asombra ver su currículo y descubrir fue judoka olímpico en dos ocasiones.

En Moscú, en 1980 y en Los Ángeles, en 1984, donde alcancé el diploma por el quinto puesto.

Conjugarlo con el estudio habrá sido complicado.

Muy complicado muchas veces. Sobre todo cuando estaba en Madrid, por una cuestión tan práctica como los desplazamientos. Entrenar era algo que llevaba mucho tiempo. Pero te das cuenta que si de verdad quieres algo, puedes hacerlo. El judo me ha enseñado grandes cosas que luego he podido aplicar a la vida. La entrega, el espíritu de trabajo, de superación. Fue lo que me enseñaron mis maestros, y que fueron más importantes que la actividad como tal. Comprender que la victoria y la derrota son parte del camino, y que pese a esos altibajos hay que continuar...

Se supone que los 'Alumni distinguidos' aportan un valor añadido a la universidad, ¿cual sería el suyo?

La intención es trabajar para favorecer intercambios entre nuestras universidades. Trabajaré para lograr todo lo que esté en mi mano.