Mujeres en pie de ciencia

Mujeres en pie de ciencia
/ Daniel Pedriza
  • La presencia de las mujeres en estudios universitarios alcanza el 54,5%, tres décimas por encima de la media de la UE, pero está distrubida de forma desigual

A finales de los años cuarenta, Rosalind Franklin aprendió la técnica de difracción de rayos X y poco a pocose convirtió en una experta mundial en la materia. Franklin aplicó su conocimiento a la investigación de la molécula del ADN. Lo hizo con acierto. Sus ideas y sus imágenes, que apuntaban ya a una estructura helicoidal, resultaron claves en el estudio realizado por Watson y Crick. Ambos investigadores recibieron un Nobel por su concepto de doble hélice del ADN. Hasta mucho tiempo después no hubo un reconocimiento explícito de la aportación de Franklin, ni por parte de los premiados ni por gran parte de la comunidad científica. Hoy en día, la científica da nombre a un centro de investigación de Estados Unidos.

La figura de Franklin –y la injusticia cometida con ella– fue una de las más recordadas el pasado sábado, día 11, en el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. La jornada es una ventana desde la que asormarse a la situación de la mujer en el mundo de la investigación. La vista no es todo lo extensa que debería.

La presencia de las mujeres en estudios universitarios alcanza el 54,5%, tres décimas por encima de la media de la UE, pero está distrubida de forma desigual. Para empezar, la presencia media de mujeres en carreras como las ingenierías ronda el 26%.

En segundo lugar, cuando la mujer está llamada a progresar en la carrera científica es cuando se produce el "desequilibrio" cuantitativo. Así se desprende del análisis que hace la plataforma ‘11 de febrero’, que pretende reivindicar las figuras de las mujeres que han contribuido al desarrollo científico y poner el foco en las áreas y claves de la desigualdad en función del sexo.

En la UC también se celebró el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia con actividades, concursos como el convocado por el Ibbitec, y charlas que se extenderán en el tiempo. La jornada también sirvió para que un amplio grupo de científicas, investigadoras y profesoras de la UC reflexionara sobre retos inmediatos, sobre los impedimentos para progresar en la carrera científica, sobre visibilidad y reconocimiento.

El primer punto es la invisibilidad de muchas científicas e investigadoras. ¿Por qué? Teresa Rodrigo, catedrática, dirige el Instituto de Física de Cantabria, y ha participado en descubrimientos como el del bosón de Higgs. Rodrigo, al igual que otras compañeras, indica que la historia de las mujeres es en parte invisible "porque se les ha negado la participación en la sociedad. Y participar es poder vivir, es tener posibilidades".

María Teresa Ceballos, científica del IFCA, coincide en que el reconocimiento brilla, por lo general, por su ausencia, una ausencia que se produce en la ciencia, pero también en otros aspectos de la vida social. "Deberíamos poder ser reconocidas con las mismas oportunidades". "Las mujeres han hecho mucho trabajo científico de base", tercia Rocío Vilar, subdirectora del instituto, "pero no está tan reconocido".

Melisa Menéndez, investigadora del Instituto de Hidráulica (IH), introduce un concepto clave: el techo de cristal, el freno al ascenso en la carrera profesional. "Ha mejorado la situación en los últimos diez años, pero queda mucho por hacer".

¿Qué pasos se pueden dar? Del debate surgen varias ideas: implicar a los compañeros de profesión en el cambio de mentalidad y de acción, "que nos vean como compañeras"; implementar el acceso a puestos de liderazgo, o redistribuir las responsabilidades que conllevan familia e hijos. En estes último punto se plantean medidas concretas: por ejemplo, establecer y regular una baja por paternidad de 16 semanas.

La mayoría coincide en que hay patrones culturales y educaciones muy arraigados que es complicado extirpar. Algunos de esos rasgos tienen que ver con una valoración escasa del propio trabajo, con un nivel de autoexigencia demasiado alto. "Tenemos que creer más en nuestro trabajo, valorarnos", indica Paula Camus, investigadora del IH (Grupo de Clima Marítimo y Cambio Climático). "Tenemos que ser proactivas".

Retos y lastres

¿Qué se ha logrado, qué queda por hacer? Rocio Vilar expone lo siguiente: "Se ha logrado que el aceso a la universidad en carreras STEM esté garantizado para todas;en general nadie se asusta ni te dicen nada si escoges una carrera técnica, físicas, matemáticas, eso esta muy normalizado. Ahora, la desigualdad es mucho mas sutil que antes, no se manifiesta de una forma directa, nadie te dice que no vales a la cara, pero queda el tener que demostrar tu valía constantemente mientras que a los chicos se les supone. Queda revertir la famosa ‘curva tijera’, que se empieza a notar y se mantiene desde hace mucho después de los estudios de posgrado. Queda el ver a más mujeres en puestos altos, y que se reconozca que se los dan por su valía. Queda el que nos eduquen a no ser perfectas ni ‘superwoman’, sino atrevidas y arriesgadas".

¿Y qué puede provocar que, como señalan los informes, cuandose asciende en la carrera científica la proporción de mujeres disminuya? Olga M. Conde, ingeniera de Telecomunicaciones (Departamento de Ingenierías Química y Biomolecular), interpreta que, "posiblemente, cuando se llega a la situación concreta de decidir acerca de progresar en la carrera, el interés por obtener cuotas de poder disminuye. Estas decisiones exigen desarrollar altas cotas de resiliencia que suponen esfuerzos extras que para algunas mujeres no resultan prácticos. Por otro lado, en el caso totalmente legítimo de querer desarrollar de forma integral tu profesión, la mujer todavía se ve cuestionada por una sociedad que todavía recuerda y pregunta constantemente acerca de cómo es capaz de compatibilizar sus roles profesional, familiar y personal".

Aina García, Elvira Ramos, Tamara Rodríguez, Cristina Izaguirre o Ana de los Ríos son investigadoras con experiencia en grupos del IH. Todas coinciden en el valor social de la ciencia y en paple de las mujeres en su desarrollo. También reflexionan sobre cómo motivar la investigación en la infancia. "Desde la educación y fomentando el pensamiento crítico, trabajando en la igualdad de género y oportunidades. También me parece importante fomentar el interés a través de los medios de comunicación, en los que debería de haber un giro radical en contenidos", dice Izaguirre. García lo tiene claro: un programa en ‘prime time’, como la ciencia merece.

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