El asunto de la leche

Salud y nutrición

La recomendación saludable es de un consumo diario y moderado: uno a dos vasos de leche al día, un yogurt y una pequeña porción de queso

José Enrique Campillo
JOSÉ ENRIQUE CAMPILLO

El consumo de leche y derivados lácteos y su relación con la salud es tema de controversia tanto en los foros científicos especializados, como en los más populares de la red. Yo creo que si consideramos el asunto con suficiente serenidad y distancia concluiremos que el abuso de lácteos puede ser tan perjudicial como el de cualquier otro alimento. Quizá lo que tiene de especial la leche es que, al menos en nuestro entorno cultural, es el único alimento que consumimos varias veces al día durante todos los días de nuestra vida. De ahí su gran repercusión para nuestra salud.

La leche tiene excelentes cualidades nutricionales; es el alimento diseñado por la naturaleza para nutrir a las crías de los mamíferos. El problema es que ningún mamífero consume leche tras el destete y desaparece la capacidad de digerir la leche en cuanto dejan de mamar. En la especie humana, gracias a una mutación ocurrida en alguno de nuestros ancestros hace unos 18 millones de años, algunos pocos individuos (un 40 por ciento, casi todos europeos o descendientes) portan ese gen mutado y son capaces de digerir el azúcar de la leche. El resto son intolerantes a la lactosa.

Las proteínas de la leche que normalmente consumimos son muy diferentes a nuestras proteínas y pueden ocasionar problemas de alergia e incluso auto inmunitarios. La grasa de la leche tiene una composición adaptada para la nutrición de la cría del animal lactante (saturada y de moléculas de pequeño tamaño), pero que es poco conveniente (en exceso) para los seres humanos.

También se le achaca a la leche comercial el contenido en contaminantes no muy saludables, procedentes de tratamientos aplicados al animal.

Por otra parte, en los últimos años la leche ha dejado de ser un alimento en sí mismo para convertirse en un vehículo para surtir con facilidad de algunos nutrientes necesarios como: el ácido fólico para las embarazadas, los omega 3 para los problemas cardiovasculares, el calcio para la osteoporosis, etc.

Cuando visitamos la sección de lácteos de un hipermercado cuesta localizar donde están los envases que solo contienen leche. Pero la ciencia médica muestra que la leche no es el veneno que algunos proclaman. Tampoco debe ser el alimento del que se puede abusar consumiendo más de un litro al día.

Hace 30 años la leche era un alimento fundamental en niños y jóvenes y se asociaba a un elevado nivel de actividad física ¿Se acuerdan cuanto tiempo pasaban saltando a la comba, jugando al futbol o al escondite cada día? Pero en la actualidad la oferta de alimentos para estas edades es muy variada y abundante y el sedentarismo es la norma, salvo para los dedos pulgares con los que se escribe en el teléfono móvil. Por eso la leche ya no es tan esencial como hace unos años.

La recomendación saludable y sensata hoy es de un consumo diario y moderado: uno a dos vasos de leche al día, un yogurt y una pequeña porción de queso.

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