En carne cruda

Guillermo Balbona
GUILLERMO BALBONASantander

Una denuncia o un ejemplo de cine político no puede ser igual si hablamos de un director como Richard Linklater, autor de la maravillosa ‘Boyhood (Momentos de una vida)’.

Es lo que diferencia y distancia su mordedura en la comida basura, ‘Fast Food Nation’, de otros documentos como ‘Super size me’ sin ir más lejos. Adaptación del libro de Eric Schlosser, que estuvo entre los best-sellers de las listas del ‘New York Times’, esta hamburguesa muy pasada de Linklater retrata a un ejecutivo y su importante cadena de restaurantes de comida rápida de California en busca de respuestas cuando comprueba que la carne de las hamburguesas más famosas de la empresa está contaminada.

El cineasta de ‘Antes de amanecer’ viaja al corazón de la industria alimenticia a través de un filme coral y, por tanto, desigual pero con momentos impagables a la hora de meter los dedos en la garganta de las multinacionales.

Fast Food Nation

Director: Richard Linklater.

Año: 2006. 115 minutos.

País: EE UU

Intérpretes: Greg Kinnear, Ethan Hawke, Kris Kristofferson, Patricia Arquette, Catalina Sandino Moreno, Luis Guzmán...

Una especie de Babel pero con criaturas de ficción. El cineasta no deja nada fuera y su trituradora se convierte en un menú político con platos deliciosos a cargo de Patricia Arquette y de Ethan Hawke, su fetiche. Linklater, a diferencia de los documentales más sensacionalistas, se decanta por convertir la carne podrida en una excusa para cocinar un mosaico de ciudadanos-comensales-consumidores en sus diferentes ecosistemas en una interminable cadena que pone en entredicho qué es lo que realmente comemos. Un filme plural, pero quizás por ello disperso. Que atiza pero menos.

El cineasta cambia puntos de vista, combina acciones y tiempos. Una burger que comienza cruda, se adereza después con demasiados ingredientes y acaba pasada en la plancha del todo vale. No obstante, se agradece la actualidad permanente de la denuncia, la salsa de la crítica y la presencia de un puñado de buenos actores convertidos en cocineros de esta carne abierta que enseña los nervios podridos del capitalismo.

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