coca de trampó

Ricardo Ezcurdia
RICARDO EZCURDIA

Hoy nos encontramos ante una de esas recetas que se pueden considerar como ‘insignia’, junto con la ensaimada, de la isla de Mallorca, y que aúna el sabor mediterráneo con la facilidad con la que esta elaboración se realiza.

Se trata de una torta hecha con una masa que no necesita ni fermentación ni reposo, así de simple, con lo cual la podemos hasta preparar un día de emergencia.

La clásica torta que hoy os recomendamos se compone de la masa y unas verduras cortadas muy finas que se disponen encima, caso de tomates, cebolla y pimientos verdes, que aliñaremos con sal pimienta y un toque de pimentón dulce.

Un paisaje del Cantábrico, aunqe sea una receta mediterránea.
Un paisaje del Cantábrico, aunqe sea una receta mediterránea. / Ricardo Ezcurdia

En primer lugar procedemos a realizar la masa. Necesitamos una taza que nos va a servir de medida. De inicio ponemos en un bol una taza de cerveza, una de aceite de oliva –normalmente para que la masa nos quede un poco más crujiente se pone media de aceite y media de manteca de cerdo, pero se puede hacer solo con aceite–, sal al gusto y la harina que la masa vaya necesitando. Como veréis no os doy medidas exactas, y es que no son necesarias, así, simplemente como os estoy contando queda genial.

Necesitamos conseguir una masa blanda y elástica. Una vez conseguida ésta, la amasamos un poco y la reservamos mientras preparamos las verduras antes mencionadas.

Las cortamos bien finitas y el tomate en cuadraditos pequeños y las ponemos en un bol todas juntas, las aliñamos y las reservamos.

Volvemos con la masa. Untamos una bandeja de horno con aceite, o utilizamos un papel el de horno para que no se nos pegue, y estiramos la masa con un rodillo hasta que nos quede finita. La disponemos encima de la bandeja y la estiramos bien hasta cubrirla por completo, estirando bien los bordes.

En un pequeño bol vamos a poner un par de cucharadas de aceite de oliva con una pequeña de pimentón dulce, una pieza de sal y otra de pimienta, lo mezclamos bien y pintamos la masa justo antes de meterla en el horno, precalentado a 200 grados, durante unos 10 minutos.

Transcurrido este tiempo la sacamos y colocamos por encima las verduras, que escurrimos antes para que no estén demasiado húmedas, porque el tomate suelta mucho agua y esto nos puede ‘fastidiar’ la masa.

Bajamos el horno a 180º y lo ponemos calor solo por la parte de abajo durante unos 15 minutos, de esta manera nos aseguramos que se forma una pequeña costra por debajo que mantendrá la firmeza de nuestra coca. Después ya lo podemos poner por arriba y por abajo otros 15 minutos para que se acaben de hacer las verduras.

No hay nada más sencillo y más reconfortante, por el éxito que supone y la sonrisa de los invitados cada vez que la prueban. Ya veréis como a vosotros os sucede lo mismo.

Fotos

Vídeos