Crema de patatas a la riojana

RICARDO EZCURDIA

Una reinterpretacion de un clásico como las patatas a la riojana, no solo tiene que ser vistoso si no que además tiene que estar buenísimo. Estamos hablando de un plato que roza lo sublime, unas patatas que, además de ser sencillas de elaborar, ha sido, es y será una de las recetas mas socorridas en los hogares españoles.

Pues bien, yo no quiero decir que el plato que hoy os presento esté más rico que el original, pero se le puede llegar a acercar y es una variante para romper un poco la monotonía.

Necesitaremos unas patatas de calidad que procederemos a pelar, lavar y cortar en trozos y las ponemos en una olla con un chorro de aceite. Las patatas se deben ‘chasquear’ para que la patata suelte la fécula y engorde la salsa. Una cebolla cortada bien fina, un pimiento rojo también troceado, una cucharadita de pulpa de pimiento choricero y un chorizo, a poder ser con un toque picante, se suman al guiso.

Se rehoga todo bien. Tenemos que conseguir un punto en el que la verdura no esté ni poco hecha ni tostada, y añadimos agua fría como para cubrir el guiso un dedo por encima. Lo dejamos cocer durante una media hora a fuego medio, sin necesidad que tenga un hervor muy violento para que se hagan poco a poco.

Una vez transcurrido el tiempo sacamos el chorizo y quitamos un poco de agua de la cocción para proceder a triturar con una túrmix; pero antes hacemos un sofrito con un diente de ajo y una pizca de pimentón para añadir a nuestras patatas, con un buen chorro de aceite de oliva. Vamos rectificando con el agua que hemos reservado de la cocción el punto que le queremos dar a nuestra crema, y lo pasamos por un chino para que nos quede lo más fina posible.

El chorizo que también teníamos aparte lo vamos a trocear. Al estar cocido es muy probable que se nos rompa; tenemos dos opciones, meterlo un poco en el congelador para que coja un poco de cuerpo y así cortar unas rodajas finas o desmenuzarlo en migas y ponerlo, de cualquiera de las dos maneras, en el horno a tostar para que adquiera un punto crujiente aportando textura a nuestra crema.

Podemos emplatar en un cuenco, en un plato o incluso en una copa, con la crema bien caliente y nuestro chorizo crujiente por encima. Una auténtica delicia que tenéis que probar y ya me contaréis si os gusta más la receta original o la crema.

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