LA GUINDA MÁS DULCE DE LA COLECCIÓN

LA GUINDA MÁS DULCE DE LA COLECCIÓN

El último volumen rinde homenaje a los postres más emblemáticos

MARÍA CAUSO

Nadie sabe por qué, pero los dulces son la perdición de muchos. Los hay más o menos golosos, pero es muy difícil rechazarlos. Suponen el cierre perfecto de cualquier comida o constituyen un desayuno o una merienda de lo más sabrosa en sí mismos. Y es que todos conocen el refrán: «a nadie le amarga un dulce».

Cualquier excusa es buena para celebrar o reunirse con los amigos alrededor de un postre elaborado artesanalmente. Y con las opciones y propuestas tan variadas de las que goza la gastronomía de dulces de Cantabria, la tentación está siempre ahí. Y es muy difícil no sucumbir ante ella.

Por ello, 'Las Recetas de Cantabria en la Mesa' ponen la guinda a esta colección de recetarios con el volumen sobre los postres más deliciosos de la región. Un libro que reúne las recetas más emblemáticas y reconocidas dentro y fuera de nuestras fronteras, pero también, de otros dulces menos populares pero igualmente sabrosos. Es el caso de los alciturrianos, la tableta de Santillana, la crema montañesa, los frisuelos, las torrijas de sobao, las rosquillas del Ebro o los buñuelos tontos lebaniegos, que se unen a las recetas más conocidas y clásicas como el arroz con leche, la crema de limón de Novales, la leche frita, las natillas, la quesada pasiega, la tarta de queso, los sobaos pasiegos y el pastel de castañas.

En definitiva, el cierre más goloso de la una colección de diez recetarios de gastronomía tradicional cántabra podrá adquirirse mañana en el punto de venta habitual. Basta con entregar el cupón que aparece en el lomo del periódico junto a 1,50 euros para hacerse con el último volumen de postres típicos de la región.

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