Helados 'eco', el sabor más natural

Cantabria en la Mesa

Elaboraciones también pensadas para celíacos, intolerantes alimentarios y veganos

M. G. R.Santander

La receta del helado no puede contener ingredientes más básicos y primarios: leche, nata, huevos y frutas. A partir de ahí, según el acabado final que se busque, la lista de componentes aumenta. La calidad influye dependiendo de la materia prima y del resto de los componentes que se añadan. En Cantabria bien se sabe y conoce. No solo es una tierra rica en recursos sino también en maestros heladeros con historia y nombres propios. La fama les precede y les hace además justicia.

Los helados artesanos vieron nacer a los industriales. No se parecen pero conviven. El consumo se ha visto aumentado por la comodidad de poder encontrarlos en los supermercados durante todo el año. El primer paso para incluirlo en la dieta y desestacionar su consumo vinculado al verano.

Como todo, la evolución -y revolución- alimentaria también ha afectado a su lista de ingredientes. La calidad de un buen helado radica también en su elaboración, que se ve en la cremosidad final. Aparte de en el sabor. La clave del helado ecológico es que todos sus ingredientes procedan de la ganadería y la agricultura ecológicas. Eso significa, por una parte, que la leche es de primera calidad, y por otra, que no cuenta con aditivos ni conservantes de ningun tipo.

La composición es un tema que se valora cada día más. Los helados artesanales tienen su sello propio. Las industrias heladeras presentan otros productos. La variedad de formatos y su precio les acercan al consumidor con la ayuda de la publicidad.

El público tiene en sus manos la opción de decidir. Puede hacerlo en función de muchos factores, incluyendo su propio perfil. Ya hay desde helados sin gluten, para celíacos, que garantizan que no tienen trazas en su composición, como marcas específicas que solo comercializan este tipo de productos. Se tiene en cuenta que hay muchos perfiles de consumidor, que el helado es un alimento que gusta mucho pero que su composición puede no ser apta para todos.

Por ese motivo en el mercado también se pueden encontrar sin lactosa y sin proteínas lácteas, para los intolerantes. Y específicos para los veganos, que no toman ingredientes con origen animal.

El origen: hielo, nieve y fruta

El helado ha sufrido una metamorfosis. Su origen se remonta a antes de los tiempos de Cristo, cuando se tomaba hielo y nieve para refrescar añadiendo fruta. Esta práctica era propia de Asía, siendo muy popular entre la población.

La primera máquina de helados se creó en 1913 en Estados Unidos. Años después, en 1938, los hermanos McCullough desarrollaron una nueva fórmula, a partir de la cual los helados tenían una textura suave y cremosa. Hoy día la fórmula sigue evolucionando.

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