Las jornadas del marisco del verano

Bogavante a la plancha./DM
Bogavante a la plancha. / DM
Cantabria en la mesa

Degustación para dos personas, por 85 euros

José Luis Pérez
JOSÉ LUIS PÉREZSantander

En época estival los restaurantes de la costa y de las grandes localidades turísticas acumulan clientes casi sin querer, por lo que otros, ubicados en el interior, deben contraatacar con ofertas tentadoras por calidad y precio. Este es el caso del restaurante Gelín, situado junto a El Corte Inglés, que como es habitual organiza en agosto sus tradicionales jornadas del marisco. Una oportunidad para comer buen género, bien preparado, con un precio más que razonable, en un ambiente tranquilo y con un esmerado servicio.

Ángel Castanedo ha preparado para estas VIII Jornadas del Marisco un atractivo menú que se sirve en ambos servicios desde el 1 de agosto, estando previsto que se prolongue durante todo el mes. El mismo tiene un precio de 85 euros para dos personas, sin bodega incluida.

Siete pases y café

El recital o degustación comienza con un aperitivo, unas piparras, gentileza de la casa. Se prosigue o se inicia, mejor dicho, el menú con un pastel de marisco, tipo puding, que se acompaña por unas mini tostas de pan y de una guarnición de mayonesa. La presentación se remata con unas huevas. Sabor limpio, pequeños bocados para abrir el apetito. Los platos se van sirviendo de uno en uno, con el fin de que el comensal pueda disfrutar con cada elaboración.

Interesante el calamar fresco cortado y pasado por la plancha. Buen sabor, textura característica y detalle de ali oli para quien quiera matizarlo con esta salsa. Como señala Ángel Castanedo, es un plato que está funcionando muy bien desde que se ha incorporado a la oferta habitual del restaurante. La frescura, en este caso, es un valor añadido.

El tercer pase son unas gambas a la plancha. La clásica gamba blanca, de Huelva, con la cocción justa y el punto de sal. Muy sabrosa, recomendables, aún a pesar de que es un plato que se ve mucho últimamente en las cartas, pero con resultados dispares.

Se prosigue con un guiso, para mojar pan, de mejillones en salsa. Rico el mejillón, sabrosa la salsa. Una elaboración sencilla pero que siempre tiene éxito especialmente porque el mejillón es un producto infravalorado gastronómicamente. El día que multiplique su precio será objeto de una mayor atención por la alta cocina, ya que pocos materias primas proyectan tanto el sabor a mar como el mejillón.

El siguiente pase son las volandeiras que se presentan como zamburiñas, algo más que habitual en la hostelería regional. Mejor sabor que apariencia, sabor inconfundible y textura agradable.

Bogavante

El plato principal es el bogavante. La pieza es de unos 700-800 gramos, recién sacada del vivero propio del restaurante. Se elabora con tacto en la plancha y se corta a la mitad para que cada comensal coma el cincuenta por ciento. El punto, correcto, y la textura de la carne, en su punto. En este caso se trataba de una hembra muy cargada de huevas.

Para el postre, algo ligero, ya que el menú es generoso. Se propone un sorbete de mojito.

El precio del menú incluye el café Dromedario y para la bodega, además de las más de un centenar de referencias con que cuenta el restaurante Gelín, se formulan tres sugerencias, blanco de Cantabria Ribera del Asón, rosado Viña Sastre de Ribera de Duero y cava Beso de Rechenna, todos a 12 euros. Y si se quiere rematar con un gin tonic premium, con ginebra de Cantabria Siderit, solo 5 euros más.

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