La paleodieta y la salud

Componentes de la paleodieta.
Componentes de la paleodieta. / DM .

La llamada paleodieta propone como modelo de alimentación saludable aquel que seguían nuestros ancestros paleolíticos, hace unas cuantos decenas de miles de años. El primero en llamar la atención sobre este modelo arcaico de alimentarse fue el profesor L. Cordain quien publicó en 2002 su libro 'The paleodiet' en el que se definían las características y las ventajas de una alimentación según un modelo paleolítico.

Poco después, en 2004, publiqué mi libro 'El mono obeso' en el que se abordaba de manera específica las ventajas de la dieta paleolítica para la prevención y el tratamiento de las llamadas «enfermedades de la opulencia», es decir las que derivan de la alimentación y el estilo de vida de las sociedades desarrolladas.

Los fundamentos de las virtudes saludables de una dieta paleolítica se basan en la llamada Medicina darwiniana o Evolucionista. Esta pujante rama de la medicina establece que la causa fundamental de la enfermedad en general se debe a un desacuerdo entre el diseño de nuestro organismo y el uso que de él hacemos.

En los últimos años, a causa de sus buenos resultados para la salud, lo 'paleo' se ha puesto de moda no solo en la alimentación, sino en otros aspectos de nuestra vida como es el ejercicio físico. Además se han realizado numerosas investigaciones por todo el mundo para verificar las propiedades saludables de comer y ejercitarnos de la manera lo más parecida posible a como lo hacían nuestros ancestros. Todos los estudios han puesto de manifiesto lo que ya se adelantó en mi libro 'El mono obeso': que la paleodieta reduce el riesgo de padecer síndrome metabólico (obesidad, diabetes, hipertensión, problemas cardiovasculares, hiperuricemia) más que cualquier otro modelo dietético.

La paleodieta y un estilo de vida activo (ejercicio físico diario) reducen la grasa acumulada en la barriga, mejoran los valores de colesterol y triglicéridos en la sangre, reducen los valores de glucemia y ayudan a controlar la hipertensión. Incluso tiene efectos favorables relacionados con el deterioro de la función cognitiva asociado a la edad.

La paleodieta tiene algunas características diferenciales con respecto a otras dietas, incluida la Dieta Mediterránea: un mayor aporte de proteínas, un menor aporte de hidratos de carbono y una composición más saludable de grasas.

Sus componentes fundamentales son la carne magra, alternando blanca y roja, los pescados, alternando entre blancos y azules, los huevos, las verduras y hortalizas, los frutos secos, las frutas en general y las bayas. No se recomiendan los cereales refinados que se comercializan hoy día, mejor consumirlos integrales.

Ya hemos hablado en alguna ocasión desde estas líneas que quizá lo más saludable sería seguir lo que podríamos denominar dieta de Altamira. Hay que tener en cuenta que en los últimos cuarenta mil años apenas nuestro organismo ha cambiado; somos esencialmente iguales a los que pintaron los bisontes o grabaron las manos en las cuevas de Cantabria. Por eso nuestro diseño metabólico y digestivo es el adecuado para alimentarnos de manera parecida a como lo hacía aquella gente.

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