Pinchos de ensaladilla de remolacha

Pinchos de ensaladilla de remolacha
Ricardo Ezcurdia
RICARDO EZCURDIA

Ya sean fríos o calientes, los pinchos se han convertido en algo más que una forma de comer, es algo que transciende a la alimentación, se trata de casi un ritual, una forma de socialización que se extiende por toda España y que cada día gana más adeptos.

Existe otra lectura de lo que son los pinchos y es que puede convertirse en el 'fast food' español por antonomasia, y ademas es un concepto vivo porque está en continua evolución dando muestras de la gran creatividad de los cocineros y ya pasa de ser una simple rebanada de pan con algo encima a elaboraciones mucho más complejas.

De hecho el nombre de dicho viene dado porque antes siempre se sujetaba la porción de comida que iba encima del pan con un palillo o brocheta.

Nosotros esta semana vamos a hacer un pincho frío, que estoy seguro que hará las delicias de los comensales que tengáis en casa.

Comenzamos con una ensaladilla, ideal para verano, pero con un toque diferente. Vamos a prepararla con remolacha en vez de patata, pero además las vamos a asar en el horno.

Empezamos limpiándolas bien con un cepillo debajo el grifo para eliminar restos de tierra o impurezas que puedan tener; quitamos la parte de la raíz y el tallo y las cortamos por la mitad, así aceleramos el proceso de cocción. Las untamos con aceite de oliva, una pizca de sal y las envolvemos en papel de plata individualmente. Las ponemos todas en una fuente bien envueltas y las metemos al horno precalentado a unos 180º durante una media hora.

Vamos viendo y pinchando transcurrido ese tiempo a ver como están porque depende mucho del tamaño de la remolacha el tiempo de coccion. Cuando las tengamos, las sacamos y las dejamos reposar y enfriar envueltas en el mismo papel que las hemos asado.

Podemos en la misma operación asar alguna de las verduras que vayamos a utilizar para la ensaladilla, como las zanahorias, controlando bien el punto para que no se nos pasen. Lo ideal es conseguir unas verduras hechas pero que al morder ofrezcan un poco de resistencia, que queden 'al dente'.

Cocemos unos guisantes, unos huevos y le añadimos un buen bonito en aceite. Lo tenemos casi todo, nos falta la salsa. En este punto tenemos dos muy buenas opciones, una hacer una salsa con yogur griego natural, un ajo (que podemos asar con las zanahorias), un chorrito de vinagre, otro de limón y una pizca de sal, o recurrir a la clásica mayonesa a la que también os recomiendo añadáis los ajos asados porque le aporta un matiz más que interesante. Mezclamos todos los ingredientes en un bol y lo ponemos a enfriar.

Presentamos nuestra ensaladilla encima de unas rebanadas de pan justo cuando las vayamos a servir para evitar que éste se ablande. Coronamos con una anchoa de nuestro mar Cantábrico y veréis como van a querer repetir una y mil veces.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos