«La pizza, dentro de 30 años, se creerá que no es italiana»

«La pizza, dentro de 30 años, se creerá que no es italiana»

El lunes, a las 18.30 horas, la historiadora y periodista Ana Vega interviene en el salón de actos de El Diario Montañés para hablar del origen de los habitos alimenticios y su evolución

Diego Ruiz
DIEGO RUIZSantander

Ana Vega Pérez de Arlucea es una periodista que, con mucho atino, se dedica a escribir sobre la historia de la gastronomía. Su labor es investigar, rastear en múltiples publicaciones y adentrarse en el pasado para destripar falsos mitos que, en torno a la cocina, circulan desde hace tiempo. Sus conclusiones se publican todos los sábados en el suplemento Cantabria en la Mesa de El Diario Montañés.

Dice la periodista que la historia de la gastronomía se ha manipulado en muchas ocasiones atendiendo a intereses comerciales, nacionalistas y políticos. Que la gastronomía en España se está forjando con el poso de las gentes y que todas las culturas han dejado algo positivo. Asegura que hay platos que se consideran antiguos y que realmente existen desde ha poco tiempo, como los macarrones con tomate, y que la pizza, dentro de unos cuantos años, se creerá que no es italiana.

Pasado mañana, lunes 7 de mayo, esta periodista será la ponente de una nueva entrega del ciclo de conferencias 'La Agroalimentación en el Siglo XXI. Productos, nutrición y gastronomía', a partir de las 18.30 h. en las instalaciones del periódico (Avenida de Parayas 38, Santander). La iniciativa cuenta con el patrocinio de la Universidad Europea del Atlántico y de Grupo Consorcio. Vega Pérez de Arlucea hablará sobre 'el origen de los hábitos alimenticios y su evolución.

-¿Quién es Ana Vega?

-Pues una chica de Bilbao que ha acabado como periodista de la historia de la gastronomía, que es algo raro.

-¿Es tan importante la gastronomía para tener historia?

Sí claro, y también es importantísima la historia para tener gastronomía: Qué, cómo y desde cuándo comemos...

-¿Y se ha manipulado alguna vez la historia de la gastronomía?

-Muchísimas veces, un montón. Seguramente que en primer lugar por oscuros intereses comerciales. Se puede decir que hemos inventado el kepchut o crear muchos mitos que tienen que ver con intereses políticos o nacionalistas. Se pensaba que la ensaladilla era rusa pero luego se cambió y se aseguró que era nacional, por aquello de los 'rojos'. Hay mucha gente que cree que la tortilla francesa es francesa, aunque al parecer es española. Creo que en todo hay también una importante significación política.

-Árabes, romanos... ¿A quién le debemos la historia de nuestra gastronomía?

-En España a todos, eso es lo bonito. A los romanos, mucho, pero también a los cartaginenses, íberos y celtas. Y árabes, todos los que han venido a España con fines bélicos y más allá de las conquistas han aportado mucho. También los judíos, que como se fueron hace mucho no nos acordamos de ellos. Después está lo que se trajo de América y lo que se llevó hasta allí. Tenemos una amalgama de orígenes muy distintos, y es que la globalización estaba ya inventada.

-¿Quién o quiénes han contado mejor todo lo relacionado con la gastronomía?

-Muchos. Es difícil decir quién, ya que mí me pueden gustar unos más que otros. En España hay gente que ha trabajado mucho, desde Julio Camba al Doctor Thebussem, que fue el primero en tratar la gastronomía desde el punto de vista académico, a finales del siglo XIX. O desde Arguiñano a la Santoja, que nos enseñaron en los años 80 la cocina rica para hacer en casa.

-¿Qué platos de la cocina actual cree que puedan pasar a la historia?

-No sé, muchos. Ahora la gente piensa en una cocina moderna que resulta que es antigua. Los macarrones con tomate se elaboran desde hace poco y nos creemos que son un plato tradicional, de los de toda la vida. La pizza se prepara cada vez más en casa por lo que es posible que dentro de 30 años se piense que no es italiana, que es algo de aquí. Luego está la fusión: Dentro de 50 años al cocido madrileño quizás se le ponga yuca. Se está creando una cocina con los posos que van dejando otras gentes.

-¿A quién debe reconocer la historia, al plato o al cocinero?

-Complicado. En muchos casos no hay nombres y apellidos detrás de los platos, el cocinero artista está desde hace poco con nosotros. Para mí lo más interesante es el plato, la receta, los ingredientes que se usan, cómo se mezclan... Que lo diga uno u otro es casualidad.

-Cuénteme ¿qué dice la historia de la tortilla de patata y si llevaba o no cebolla en sus orígenes?

-Para mi gusto, cebolla sí. Al principio las patatas eran el alimento de la gente sencilla, de los pobres. Eran lo más barato y se utilizaban para dar de comer al ganado. Por eso creo que en tiempos de necesidad se cocinarían con nabos o acelgas.

-Lo que la historia aún o ha contado es qué fue primero, si el huevo o la gallina.

-Ya, claro, esa es una discusión filosófica o metafísica. El huevo podía ser también de ganso o de oca, o de reptil. Esto es algo que va más allá de las gallinas.

-Y ¿cómo está el periodismo gastronómico en estos momentos?

-Creo que bien. Yo me dedico a un punto muy concreto y tengo la suerte de que nadie o casi nadie habla de lo que hablo yo. Estamos en un momento muy bueno después de una etapa en la que se hizo mucho caso a las críticas que, a veces, daban mucha caña a los restaurantes, y de periodistas relevantes que hacían mucho la pelota. Yo tengo la suerte de no hacerle la pelota a nadie. Ahora, más allá de la crítica se escribe de salud, economía..., de muchos aspectos distintos que hay que contar.

-Para acabar ¿cree que programas como masterchef o masterchef celebrity pasarán a la historia?

-No lo sé. Nos acordamos de 'Con las manos en la masa', un programa al que iban a cocinar políticos y gente conocida. Aquello era algo que no se había hecho nunca y ahora hay muchos, y es difícil distinguirlos. Se apuesta mucho por la realitys en vez de programas de recetas que la gente los ve ya como desgastados. Hoy hay más espectáculo y menos divulgación.

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