Sandwich cubano

Bocata de carne de cerdo.
Bocata de carne de cerdo. / DM .

En el Café Habana de Nueva York

RICARDO EZCURDIA COCINERO AFICIONADO

Nueva York, estamos a 30 grados con un sol de justicia y es la hora de comer. Mi primo me propone ir a un sitio en el que dice vamos a encontrar el mejor sándwich cubano de toda la ciudad. Dadas las dimensiones de esta metrópoli es mucho decir, pero, como conozco el paladar de mi primo, me fío de su criterio y allá vamos.

El café Habana se encuentra en una esquina de Prince St., cerca del nuevo Museo de Arte Contemporáneo de la ciudad. Es un sitio más bien pequeño, como todos los que triunfan, con una mezcla especial de antiguo 'dinner' americano con un aire alegre cubano, con música acorde al local. En las paredes cuelgan fotos y posters de películas de Santo y otras viejas glorias del cine cubano de otras épocas.

Una barra delimita la cocina del comedor que cuenta con pocas y pequeñas mesas, no muy cómodas, pero que se las ve con una rotación digna de un sitio que ofrece algo rico.

Me voy fijando en las distintas mesas al entrar y tiene todo muy buena pinta, eso sí, en todas hay algún comensal disfrutando de un sándwich.

Avanzamos hasta el fondo sorteando mesas y gente, nos sentamos y nos pedimos uno cada uno.

Muchos conoceréis el sándwich cubano por la película 'El Chef', en la que un cocinero de un restaurante de postín deja todo y se embarca en una aventura por todo el país en una foodtruck cocinando este famoso bocadillo.

Se trata de un jugoso bocata que cuenta en su interior con una carne de cerdo, primero marinada en cítricos, y después hecha a baja temperatura, deshilachada, jamón cocido, queso suizo en este caso, pepinillos en rodajas y una salsa de chile chipotle, una mayonesa suave que sirve de unión entre todos los ingredientes y también para que los chorros de los jugos del bocata corran por tu brazo como si estuvieran echando una carrera.

Como veréis es muy sencillo de hacer y da mucho de sí. Con una pieza de carne no muy grande, como de un kilo aproximadamente, tenemos para muchos sándwiches.

Es el equilibrio perfecto hecho bocadillo, porque para finalizar lo meten en una parrilla que lo comprime y derrite el queso, quedando tostado y crujiente por fuera y jugoso y untuoso por dentro. Lo acompañan de un trozo de pepino y otro de tomate, en mi opinión simbólico, porque no aporta nada a lo que es el bocadillo. También te ponen un par de salsas más, por si no tuvieras bastante, una muy picante verde, de chile habanero, y el ketchup, que no falta en ninguna mesa, supongo que para acompañar las patatas porque en el bocata no tiene sentido.

La carta, además del laureado sándwich, ofrece más especialidades, unas cubanas y otras no tanto, algunas mexicanas como los tacos al pastor, alguna ensalada y por supuesto arroces con frijoles negros y carne que tenían una pinta como para pedirlos de postre, aunque no me atreví debido a la contundencia del bocata.

Fotos

Vídeos