El triunfo de la juventud

Jaime levanta el trofeo de la Cofradía de la Anchoa. /Daniel Pedriza
Jaime levanta el trofeo de la Cofradía de la Anchoa. / Daniel Pedriza
Mejor anchoa de 2018

El conservero Jaime de Diego, de 27 años, disfruta con el renocimiento en Santoña para sus anchoas M. A. Revilla

José Luis Pérez
JOSÉ LUIS PÉREZSantander

Frente a la tradición que rebosa en Santoña la elaboración artesanal de anchoas, en la cata ciega organizada por la Cofradía de la Anchoa de Cantabria en el marco de la Feria desarrollada el pasado fin de semana en la villa el triunfo fue para la juventud que representa uno de los conserveros más bisoños del panorama regional, Jaime de Diego (27 años), quien recogió el trofeo gracias a la valoración que el jurado hizo para sus anchoas M. A. Revilla.

«Si he de ser sincero, no lo esperaba. Es el segundo año en el que participábamos y nuestra conservera es muy joven», reconocía esta semana Jaime, quien tras concluir sus estudios de controlador aéreo y un master en márketing, decidió ponerse al frente de esta empresa, para la cual, su padre, Luis de Diego, consiguió la marca M. A. Revilla en 2013. Un acuerdo con el presidente regional les permite emplear esta denominación para sus anchoas premium a cambio de donar el 2% de las ventas que Revilla entrega a la Cocina Económica.

La empresa, Chabuca, apenas lleva dos años elaborando anchoa en fábrica propia y en la actualidad emplea entre ocho y diez personas, dependiendo del flujo de trabajo. Pero, ahora, con el éxito que acarrea esta victoria en el certamen de Santoña, reconoce Jaime que «tendremos que ampliar plantilla» porque los pedidos se suceden a raíz del premio. «Estamos muy contentos, porque es un reconocimiento muy importante y para una empresa joven como la nuestra representa un empujón muy fuerte».

Claves del éxito

El propio Jaime cree que la clave de la calidad de sus anchoas está en que compran lo más grande posible en la costera de abril a junio, cuando el bocarte tiene menos grasa. Luego, en un punto exacto de escaldado y «en las manos de las fileteadoras, de tal modo que la anchoa llega al consumidor impuluta».

La producción anual de las anchoas M.A. Revilla aún es escasa, porque «vamos creciendo poco a poco, este no es un mercado fácil. En Cantabria hay muy buenos conserveros con más trayectoria que yo y el cliente no cambia cuando una anchoa le gusta. Cuesta introducir tu producto a costa de desplazar a otros buenos», relata con sinceridad Jaime.

Aún sorprendido por la repercusión del premio, Jaime comenta que ahora acuden con ilusión, a partir del lunes, al Salón de Gourmets.

Bajo la marca M.A. Revilla se comercializan anchoas en lata premium, edición oro y ligeras en sal; anchoas en tarro de cristal; y las innovadoras anchoas con mantequilla pasiega de El Andral, reciéntemente presentadas, para las que tienen una nueva receta que conquista los paladares más exigentes.

Con la marca Chabuca, también a partir de anchoa del Cantábrico, mantienen otra línea más competitiva en precio. Y, además, elaboran bonito del Norte, ventresca, relanzón y diferentes líneas de pudines.

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