El Diario Montañes

Aulas pensadas para el futuro

El acceso a redes es constante desde tabletas y teléfonos.
El acceso a redes es constante desde tabletas y teléfonos. / ALBERTO AJA
  • El monográfico, con más de 60 profesores inscritos, trabaja el concepto de la nueva enseñanza basada en las tecnologías digitales y el trabajo participativo

  • El taller 'Flipped Classroom' (clase invertida) evoluciona el concepto tradicional de charla magistral

Según los expertos, la educación contempla impotente la velocidad de los cambios sociales, que se traducen rápido a las nuevas generaciones de escolares; o el impacto de las tecnologías digitales, cada vez más presentes en la realidad de los más jóvenes. «Parece que el mundo cambia, los niños ya no son como los que iban al colegio hace una década; pero el sistema educativo sigue siendo prácticamente el mismo que hace 30 años», lamenta Melchor Gómez, delegado del Rector y director de Docencia en Red e Innovación Docente de la Universidad Autónoma de Madrid, y director esta semana en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) del curso 'Flipped Classroom' (la clase al revés).

El concepto tiene miga. «Buscamos dar la vuelta a la metodología tradicional de trabajo en el aula», concreta Antonio Monje, director del Centro Nacional de Desarrollo Curricular en Sistemas No Propietarios y codirector también del monográfico. «Siempre ha sido que el profesor explicaba la lección en clase y luego encargaba deberes para casa. Ahora, las nuevas tecnologías permiten lo contrario. Internet habilita para que el docente cuelgue los apuntes, los vídeos o los audios que explican la vertiente más teórica en La Red. Y es luego, en clase, donde se realizan los ejercicios, con la presencia del profesor, algo indispensable para la resolución de las dudas», comenta el experto.

Las ventajas son múltiples: «El alumno muestra más interés porque no se encuentra desamparado cuando realmente se encuentra con problemas para resolver los dudas que le plantea la materia. Se trabajan múltiples competencias adicionales, como la labor comunicativa, el trabajo en grupo, etc», detallan los expertos. Porque otro de los fundamentos del sistema piloto que revolucionaría la metodología tradicional de las aulas conduciría a la creación de redes de trabajo para la elaboración de trabajos, presentación de proyectos, propuesta de ideas y enriquecimiento del debate y la conversación.

«Nos pasamos la vida exigiendo memorizaciones a los chavales y es luego, en el mundo laboral, cuando les pedimos competencias que no los hemos ayudado a trabajar: trabajo en grupo, dotes de liderazgo, empatía, expresión oral, etc. Este sistema fomentaría todas esas vertientes porque la eliminación de la explicación teórica en clase otorga tiempo para todo ese trabajo mucho más fructífero», detallan los especialistas, que durante esta semana han reunido en el campus de la UIMP en Las Llamas a más de 60 profesores de diferentes niveles educativos llegados de todos los puntos de España.

Las inteligencias múltiples

La siempre controvertida homogeneización de la enseñanza podría encontrar aquí mayor flexibilidad. «Se puede personalizar un poco más a las necesidades de cada cual porque ese trabajo pormenorizado sobre lo que ya se traen leído de casa lo permite», explica Gómez. Tiene cabida entonces la dedicación específica a aquellos perfiles que presentan mayores dificultades, o incluso se amplía el dinamismo en el aula para fomentar las inteligencias múltiples. «Si hay alguien que tiene una capacidad artística muy remarcada, quizá puede adoptar ciertos roles en los trabajos en grupo. Y lo mismo ocurriría con quien mostrase mayor facilidad con las Matemáticas, por ejemplo. En definitiva, este sistema permite diversificar mucho la enseñanza, personalizarla», concreta Monje.

Por eso convendría que estos talleres alcanzaran a la inmensa mayoría de los profesionales de la enseñanza española, tanto en Primaria como en Secundaria. «Para hacernos una idea, hay múltiples estudios científicos que certifican que esta forma de hacer las cosas mejora la asimilación de los conceptos», especifica Melchor Gómez. Si los chavales retienen solo el 10% de lo que leen, el 20% de lo que escuchan, el 30% de lo que ven, el 50% de lo que ven y escuchan, el 70% de lo que discuten y el 90% de lo que dicen y luego aplican a una situación concreta, parece clara la eficacia del sistema.

Pese a todo, los agoreros denuncian los peligros de extender el uso de las tecnologías digitales al aula. «No es indispensable que los alumnos estén trabajando con los móviles o las tabletas en clase. Basta con que tengan acceso en casa para que realicen ese primer acercamiento a la vertiente más teórica», apuntan los expertos. Aún con todo, se plantea la disyuntiva de siempre ante una novedad de estas características: eliminación o adaptación. «Parece claro que las tecnologías digitales forman parte de la vida, ¿vamos a ser nosotros los que las eliminemos de la realidad del aula? Sería engañarnos todos, y engañar a los chavales», especifica Monje. «Es más», matiza Gómez, «una enseñanza en el uso de estos medios nuevos conduciría a prevención de los peligros que traen consigo, llámese acoso, discriminación de la información, capacidad de juicio para saber moverse dentro de ese complejo universo digital, etc».

«No somos unos locos»

Quizá todos los profesionales de la enseñanza deberían acudir a un taller de estas características. «Lo veo fundamental. Aquí aprendes muchas cosas, aunque otras ya las intuías. Pero sobre todo te dejan claro que no eres ningún loco y que muchas asignaturas permiten que puedan 'invertirse', que estas cosas que parecían tan innovadoras y raras ya se aplican en otros muchos centros y que funcionan», justifica uno de los alumnos del monográfico de la UIMP, Emilio Martínez, profesor de Biología en Vizcaya. «Hay materias, como la Lengua Castellana, que es mi asignatura, que tienen muy buena cabida en este sistema», detalla Alejandra de la Iglesia, profesora en A Coruña. «Utilizo los medios audiovisuales para que los alumnos aprendan en casa cuestiones relativas a la fonética, a la entonación en la lectura, etc. Se facilitan tareas como los talleres literarios y más cuestiones», remarca la docente. «Un buen uso de esta metodología que se apoya en lo digital podría traer consigo muchas modificaciones buenas para la enseñanza», asegura.

Temas