Vista del pueblo de Arredondo.
Vista del pueblo de Arredondo. / DM

"Tenía 11 años y pasé mucho miedo"

  • Los expertos afirman que si ya hubo movimientos sísmicos en Cantabria de más de cuatro grados en la escala de Richter "se pueden volver a repetir"

  • Ángel Silverio Ruiz rememora con "horror" el terremoto de Arredondo de 1938

La noche del 16 de octubre de 1938 Ángel Silverio Ruiz la pasó en la cuadra de su casa familiar de Arredondo junto a sus ocho hermanos y sus padres. «La casa entera empezó a temblar y pasamos un miedo terrorífico», relata. «Yo tenía entonces once años, pero lo recuerdo muy bien. Los cuatro vasos que teníamos en un armario se daban golpes unos a otros y parecía que todo se nos iba a caer encima. Así que nuestros padres decidieron que cogiéramos los colchones y las mantas y fuéramos a la cuadra, que estaba a nivel de suelo, porque creían que era más seguro». El recuerdo de este hombre que hoy tiene 88 años hace referencia al mayor terremoto registrado hasta el momento en el norte de España. Fue en Arredondo, alcanzó los 4,9 grados en la escala de Richter y se llegó a sentir en Santander. El seísmo que hizo temblar a media España este lunes llegó a los 5,2 grados.

Según los expertos consultados por este periódico, lo sucedido hace 77 años en Cantabria, «hoy se podría volver a repetir». Así lo cree el geólogo y profesor en la Universidad de Navarra, Antonio Aretxabala, que recuerda que, aunque Cantabria es una región con baja peligrosidad sísmica, «no está libre de que se produzca un terremoto en cualquier momento». «El problema -alerta- es que no hay ningún estudio de la zona, que es de las más olvidadas, sísmicamente hablando».

Desde su casa de Arredondo, Ángel Silverio recuerda hoy que el terremoto de 1938 les cogió en plena Guerra Civil. «No sabíamos qué pasaba. La tierra temblaba, pero nadie sabía por qué». Tras pasar la noche «como pudimos y sin pegar ojo, todos bien apiñados, como el resto de las familias del pueblo, empezamos a salir de casa con los primeras luces del día para comprobar lo sucedido. Todos nos preguntábamos unos a otros qué podía haber pasado». El seísmo duró tan solo unos segundos y no provocó el derrumbe de ningún edificio. Transcurrido el día «y con el miedo bien metido aún en el cuerpo, por el pueblo empezaron a decir que esa noche se podía volver a repetir el temblor, así todos nos fuimos de nuevo a dormir a la cuadra; pero no pasó nada».

La principal falla de la región, la más latente o con capacidad para reactivarse -según un estudio de la Universidad de Cantabria- se extiende de oeste a este y corresponde a la Sierra del Escudo, desde el área asturiana hasta Arredondo. Luego, se bifurca en algunos ramales, uno de ellos una falla oblicua, en dirección sur, hasta Selaya. También se han identificado otras en Tezanos o en la zona de Liébana.

Según Aretxabala, lo que hace realmente peligroso a un movimiento sísmico, más que la cantidad de energía que desata (la escala Richter), «es su profundidad y lo cerca que esté de un núcleo urbano, además del tipo de tierra en el que produzca (que sea o no buena transmisora de las ondas)». El ocurrido el lunes en Ossa de Montiel (a 87 kilómetros de Albacete), si llega a tener lugar en la superficie (como el de Lorca), «su onda expansiva hubiera tenido el efecto de 10 bombas atómicas».

En Cantabria, los movimientos sísmicos están controlados por el Instituto Geográfico Nacional (IGN), que gestiona la Red Nacional de Estaciones Sísmicas. Su director, Emilio Carreño, apuntó ayer a este periódico que en la región existe una estación sísmica de transmisión en tiempo real por satélite en Arredondo. A través de esta Red, una vez localizado un sismo y un epicentro, se da aviso a la Delegación del Gobierno y al Gobierno autónomo correspondiente para que adopten las medidas que consideren precisas.

Otros terremotos en Cantabria

En el Siglo XX:

3 de agosto de 1009. Santander.

27 de abril de 1932. Cabezón de la Sal.

28 de abril de 1932. Cabezón de la Sal.

3 de mayo de 1932. Cabezón de la Sal.

4 de mayo de 1932. Cabezón de la Sal.

16 de octubre de 1938. Valle de Carriedo (Arredondo). Magnitud de 4,9 en la escala de Richter.

9 de mayo de 1965. Bárcena de Pie de Concha. Magnitud de 3,6.

13 de septiembre de 1984. Laredo. Magnitud de 3,4.

22 de enero de 1987. Riba (Ruesga). Magnitud de 3, 4.

27 de marzo de 1990. Lombraña. Magnitud de 3,1.

14 de noviembre de 1990. Polientes. Magnitud de 3,4.

19 de junio de 1994. La Cavada. Magnitud de 3,6.

30 de abril de 1997. Riba (Ruesga). Magnitud de 3,1.

En el Siglo XXI:

30 de noviembre de 2000. Vega de Pas. Magnitud de 2,9.

10 de marzo de 2003. Novales. Magnitud de 2,3.

20 de enero de 2009. San Roque de Riomiera. Magnitud de 2,5.

11 de agosto de 2009. Rubayo. Magnitud de 3,7.

17 de abril de 2010. Vega de Pas. Magnitud de 2,7.

25 de diciembre de 2012. Las Rozas de Valdearroyo. Magnitud de 2,2Ríomiera. Magnitud de 3,2 grados.