"Ayer no tenía brazo y hoy ya empiezo a tener sensibilidad en los dedos de la mano"

El doctor cántabro Francisco del Piñal, un referente internacional en cirugía de la mano.
El doctor cántabro Francisco del Piñal, un referente internacional en cirugía de la mano. / Daniel Pedriza
  • El cirujano cántabro Francisco del Piñal reimplanta un antebrazo a un hombre amputado en un accidente laboral

Lo paradójico del caso es que, después de todo, el vizcaíno Ibai Galarza (28 años) tuvo ayer suerte. Un accidente laboral con una máquina industrial le segó la mitad del antebrazo, pero la premura en la intervención y lo limpio del corte han obrado el milagro: «No me lo puedo creer. Ayer no tenía brazo y hoy ya empiezo a tener sensibilidad en los dedos; y solo han pasado unas horas desde la operación», celebró ayer desde una de las habitaciones del hospital de Mompía, feliz tras conocer el diagnóstico del médico, el doctor cántabro Francisco del Piñal, referente internacional en cirugía de la mano. «Me ha dicho que voy a poder hacer una vida dentro de lo que cabe normal. Es estupendo, la verdad», afirma el joven, acompañado ayer por su familia en el hospital cántabro.

El trauma nubla su recuerdo del accidente. «El estado de shock es tan fuerte que solo me vuelve la imagen en que me falta un brazo; no sé ni cómo me ocurrió», explica convaleciente Galarza, natural de Lemona. Pero de alguna manera una máquina industrial para el corte de plástico le seccionó el martes el brazo derecho a la altura del antebrazo, a la una y media, aproximadamente. La aprobación del traslado a Santander se completó en tiempo récord tras fletar un helicóptero hasta el hospital de Mompía para entrar en quirófano apenas pasadas las seis de la tarde. «En este caso el tiempo ha sido la clave. Si el paciente hubiera venido por carretera, probablemente hubiéramos podido hacer muy poco», explica el doctor.

El músculo, lo más delicado

El tejido muscular, el más expuesto a la necrosis o muerte celular por su extrema dependencia del oxígeno, se convierte en inservible pasadas las seis horas tras la ausencia de riego sanguíneo. «Y un músculo muerto es tremendamente tóxico, no se puede reinjertar», advierte el doctor del Piñal.

"Ayer no tenía brazo y hoy ya empiezo a tener sensibilidad en los dedos de la mano"

«Lo primero es estabilizar los tejidos, elaborar un complejo sistema de riego sanguíneo a partir de unas arterias artificiales de plástico que devuelven la vitalidad a los tejidos y a partir de ahí nos ponemos a trabajar», detalla del Piñal. Primero se trabaja con el músculo, después los huesos. Más tarde es momento de articular la reinserción de los tendones, los nervios y las venas. «Las arterias se dejan para el final», explica a sus 51 años el microcirujano cántabro. Después de cuatro horas de intervención, el paciente tiene ahora solo un 5% de sangre propia, el resto, es del banco de donantes.

En tan solo tres semanas comenzará la rehabilitación. «Lo lógico sería que le quede una movilidad de los dedos y de la mano buena, y una fuerza y sensibilidad buenas también. Lógicamente no va a funcionar como su mano izquierda, pero podrá hacer con ella una vida cuasi normal». «Digamos que estos cortes se recuperan bastante bien porque son muy limpios. Más complicados son los aplastamientos, por ejemplo, donde se pierden parte de los tejidos, como huesos y músculos, y donde los vasos sanguíneos quedan mucho más dañados», explica el doctor.

El ánimo del paciente es casi de euforia. «Los dedos tienen buen color, no lo tengo tan hinchado y es que ya noto la sensibilidad cuando me los toco. Es una noticia genial porque cuando te ves en el momento del accidente no piensas que esto vaya a tener una solución como la que ha tenido».