32 escalones hasta el Hospital

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Vista de la escalera de la parada de tren Valdecilla-La Marga. / Foto: María Gil Lastra | Vídeo: Pablo Bermúdez

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Resulta curioso entrar en la parada de Feve Valdecilla-La Marga y ver en amarillo unos pictogramas que indican que la máquina de acceso al apeadero, unos tornos, está adaptada. Asegura que la anchura permite el paso cómodo de carritos de bebé y personas en silla de ruedas. El que pegó los dibujos debió echarse las manos a la cabeza pensando que su trabajo, a veces, carece de sentido.

Tres barreras arquitectónicas en forma de escaleras con32 peldaños cada una separan el acceso principal de los andenes. La parada de tren de Valdecilla-La Marga, que es así como la ha bautizado la propia Feve, es la que utilizan (o deberían utilizar) más enfermos y pacientes para desplazarse al Hospital. "En algunas ocasiones he tenido que ir hasta la estación del centro y allí coger un taxi porque tengo asma y no puedo subir por aquí", dice un usuario al que le cuesta articular las palabras tras vencer la pendiente. Ha hecho cuatro parones para aspirar aire hasta llegar arriba. Como él otros tantos enfermos se ven obligados a, mientras niegan con la cabeza pensando en las instituciones, dejar pasar de largo la parada más cercana al centro sanitario.

"La gente en silla de ruedas tiene que buscarse la vida y las madres suelen pedir ayuda para subir el carro. He visto a personas mayores con muletas que han tenido que coger otro tren porque no podían subir. Me cuesta a mí que soy joven...", dice una chica conocedora del problema de accesibilidad.

Tres pasos de cebra y 350 metros (cuatro minutos andando) separan la parada de tren de la puerta de Valdecilla Sur. Una conexión perfecta si no fuera porque no todos los ciudadanos pueden hacer uso de ella. Para Rosario Perales, vecina de Santander, es "inadmisible y discriminatorio" que en pleno siglo XXI y en una ciudad que "presume de ser Smart City" se den situaciones como esta. Perales cuenta que un vecino y conocido suyo "está operado del corazón y va con frecuencia en tren al hospital, pero viaja hasta el centro y allí coge otro medio de transporte porque no puede hacer grandes esfuerzos".

"Debería adaptarse a las necesidades de los ciudadanos", grita una mujer mientras corre para alcanzar el tren que llega a la estación.